Enresa entierra sine die el proyecto del cementerio nuclear

C.S.Rubio
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Ha paralizado el proceso de licitación de las obras de este almacén de residuos nucleares, convocadas entre 2014 y 2015, porque el proyecto está «obsoleto». La Delegación del Gobierno en la región asegura que «el ATC no es un proyecto recuperable»

Enresa entierra sine die el proyecto del cementerio nuclear - Foto: Reyes MartÁ­nez


El proyecto del cementerio nuclear de Villar de Cañas, también conocido por los siglas ATC, acaba de sufrir un nuevo parón, el enésimo en su más de una década de vía crucis. La empresa pública Enresa, de quien depende su construcción, ha decidido no adjudicar los concursos de licitación convocados para levantar el edificio principal de este almacén, ideado en 2004 como recipiente único de todos los residuos nucleares generados por la centrales españolas.
Una paralización que, sin embargo, no supone el carpetazo definitivo a este polémico proyecto, que solo puede venir de la mano de la vicepresidenta para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. Es más, desde la propia Enresa se advierte de que esta decisión es meramente técnica, vinculada al hecho de que los proyectos  presentados se han quedado «obsoletos» y, por tanto, no responden a la «importante reformulación»  que en estos años se ha dado a la obra. No hay que olvidar que estos concursos, 4 en total, se convocaron entre 2014 y 2015 y, desde entonces, las ofertas están en un cajón a la espera de respuesta.
«La decisión final sobre el futuro del Almacén Temporal Centralizado y su emplazamiento no corresponde a Enresa», informan fuentes de Enresa consultadas por La Tribuna. «Cualquier actuación futura sobre el almacenamiento del combustible gastado y los residuos de alta actividad deberá estar alineada con las previsiones que se recojan en el nuevo Plan General de Residuos Radiactivos».
Cabe apuntar que con esta decisión se suspende la adjudicación de los más de los  243,7 millones previstos para la construcción del edificio principal del ATC. No obstante, en la zona ya se habrían invertido en torno a otros 200 millones más, básicamente en la mejora de los accesos y en la construcción de un vivero de empresas, hoy vacío.
Con todo, el cierre definitivo de este proyecto está encima de la mesa de la vicepresidenta Ribera desde el verano de 2018, cuando decidió apretar el botón de pause y estudiar otras alternativas viables para almacenar los residuos de las nucleares.
A la espera de que Moncloa hable, el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, Francisco Tierraseca, ya asegura que la decisión de Enresa de dejar caer el concurso de adjudicación del ATC confirma la decisión del Gobierno central de paralizar este proyecto. Es más, según asegura, «el ATC no es un proyecto de futuro recuperable».
Con todo, Tierraseca aparca para un futuro la solución al problema de los residuos nucleares. Como concluye, «en el futuro se planteará la política de residuos nucleares que se establece para toda España. La resolución final ha de partir del propio Gobierno de España y de la ministra».