CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Madrid 8

Pedro Sánchez no acepta el cara a cara con Pablo Casado, aunque en ocasiones anteriores los jefes  de gobierno que se presentaban a la reelección se han enfrentado al líder de la oposición. En algunos casos incluso a dos vueltas, para que el perdedor del primer combate, tuviera oportunidad de remontar en el segundo. Como sucedió cuando Felipe González perdió en la primera vuelta contra Aznar tras un accidentado viaje en avión que le obligó a tomar un ansiolítico al llegar a  Madrid… y afectó a su agilidad mental.
La negativa de Sánchez es una pésima noticia para Casado cuando  los sondeos insisten en que el PP no acaba de conseguir los votos que le permitirán presidir un gobierno de centro derecha. Pero esa negativa demuestra también que ganar o perder elecciones depende mucho de los estrategas que están detrás de los candidatos.
Pedro Sánchez ha confiado en alguien con experiencia, Iván Redondo, un personaje polémico pero que ha acumulado éxitos, algunos de ellos con el PP. Es posible que se le hayan adjudicado algunos que no le corresponden, pero sabe. Con una característica como profesional: no tiene complejo en tomar las decisiones que favorecen a su cliente, aunque sean políticamente incorrectas. Por ejemplo, negarse al debate  entre los dos candidatos con más posibilidad de gobernar. No interesa a Sánchez dar cancha a un Pablo Casado al que abandonan un porcentaje importante de sus votantes atraídos por Vox, y que a lo mejor reconsiderarían su voto si vieran la brillantez del candidato del PP. Por otra parte, Casado tiene mejor cabeza política que Sánchez y además las ideas más firmes respecto a Cataluña que el actual jefe de gobierno, así que Redondo ha impuesto su criterio. La estrategia de que es situación de ventaja es mejor no arriesgar.
Casado ha cometido errores de bulto al prescindir de nombres que eran referentes del PP,  pero es más error todavía no sumar estrategas de amplia experiencia en batallas políticas y que conocen bien los puntos flacos del adversario. Javier Maroto sabe, pero Casado escucha más otras voces con las que se siente más identificado, en algunos casos porque le dicen lo que quiere oir.  Podemos y Vox  confían sobre todo en las redes sociales, que son muy eficaces, mientras que Sánchez dedica tiempo a periódicos digitales con mucho prestigio y audiencia. O a uno de apenas un mes de vida, 65ymás, dedicado sobre todo al mundo de los mayores. Se nota que Redondo  sabe cómo llegar a sectores que suelen ser conservadores.
Albert Rivera ha preferido volcarse en las listas, que es donde ha fallado Casado, y se ha empeñado personalmente en buscar entre los políticos de experiencia, conocidos, que han quedado desencantados con sus partidos. Es una buena fórmula para conseguir votos, sabe el líder de Ciudadanos que ante duda se inclina uno por un candidato solvente.  No es, para nada, una mala estrategia.