COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Ciudadanos, el perejil de todas las salsas

En los últimos días de la precampaña, si es que hay alguien puede diferenciar este periodo del que comienza el viernes, el líder de ciudadanos, Albert Rivera, se empeña en retar a Pedro Sánchez y a Pablo Casado para que digan con quien van a pactar cuando se cierren las urnas y después de que él hay tendido la mano al líder del PP, que se la devolvió mordida con el ofrecimiento del Ministerio de Exteriores. Juegos florales. Y sin embargo, la pregunta de Rivera se responde por sí sola: los pactos los determinará la aritmética parlamentaria. Y eso le concierne a él directamente.

 

Si Pedro Sánchez sumara la mayoría absoluta con Podemos, PNV y algún otro partido regionalista, no cabe duda de que lo hará. Si además hay que sumar el apoyo externo de ERC, es muy probable que también lo haga. Y si los escaños suman, como aparece en muchos sondeos, un gobierno de coalición de PSOE con Ciudadanos puede estar más cerca de lo previsto por Albert Rivera, pese a que haya puesto su línea roja en el pacto con Pedro Sánchez. Desde luego no es probable que el PSOE vuelva a defenestrar a su líder y a cambiarlo por otro como hizo CiU por exigencias de la CUP con Artur Mas.

 

La media de las encuestas que publican varios medios de comunicación apuntan a que PSOE y Ciudadanos tendrían la mayoría absoluta o estarían muy cerca de ella. Para lo votantes socialistas el acuerdo con este partido es la mejor opción, mientras que los de Ciudadanos se decantan por el PP y el pacto a la andaluza. Los socialistas, por boca de sus dirigentes afirman que prefieren un gobierno monocolor con apoyos externos, pero Ciudadanos, tras la experiencia andaluza no parece dispuesto a dejar pasarla oportunidad de entrar en el Ejecutivo. Será exigencia con el PP y lo será con Sánchez toda vez que las soflamas de campaña acaben desinflándose ante los hechos. Aunque la experiencia demuestra que el socio menor acaba debilitado en las siguientes elecciones, los socialistas correrían el riesgo de desnaturalizarse. El Gobierno ganaría en estabilidad con esta suerte de gran/pequeña coalición y se pondría freno a la crispación.

 

Por el otro lado está claro que si PP, Ciudadanos y Vox pueden reeditar el pacto a la andaluza, lo harán sin ningún problema. Otra vez Ciudadanos es el perejil de todas las salsas y pese a la reconvención de Manuel Valls, su candidato por Barcelona, como de Emanuel Macron, y el resto de los liberales europeos a Rivera se le escucha hablar del veto a Sánchez pero nada del veto a Vox

 

Superado el riesgo de ´sorpasso´ tanto en la izquierda como en la derecha, PSOE y PP tienen que realizar una campaña en la que han de tratar con mimo a sus pretendidos partenaires, no sea que un excesivo batacazo de Podemos o de Ciudadanos complique la suma de mayorías. No obstante ha comenzado a librarse una batalla inesperada, la del segundo puesto entre los partidos de la derecha, tras el sondeo de Telemadrid para la comunidad autónoma que apunta a que VOX desplazaría del tercer puesto a Ciudadanos, con lo cual el partido naranja tendrá que empezar a repartir su tiempo entre negar a Sánchez y despegarse de Santiago Abascal, no vaya a ocurrir que el voto oculto hacia el partido de ultraderecha sea más fuerte de lo previsto y Rivera acabe, en efecto, como ministro de Exteriores del tripartito.