La liga de Messi

Leticia Ortiz (SPC)
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La liga de Messi - Foto: Alberto Estévez

Que Messi desatascase ayer un partido que el Barça dominaba, pero sin gol, resumió perfectamente la campaña liguera del conjunto azulgrana: pase lo que pase, el argentino siempre aparece. Y eso que el rosarino, en la presentación de la temporada ante la hinchada catalana, se comprometió con la afición a ganar la Champions, el gran objetivo de un club que ha visto en los últimos años cómo su dominio en la competición nacional no se traducía luego en el Viejo Continente. Para más escarnio culé, el Madrid hacía de la Copa de Europa su cortijo particular, con tres ‘Orejonas’ consecutivas. 
Sin embargo, pese a la promesa del ‘10’, el cuadro de Ernesto Valverde no ha centrado solo los esfuerzos en la Champions. De hecho, además del título liguero, el próximo 25 de mayo podría firmar el doblete nacional si vence al Valencia en final de la Copa del Rey que se disputará en el Benito Villamarín.
A falta de cuatro jornadas, el Barça cantó ayer el alirón en una Liga en la que ha sido más regular que sus competidores, con apenas dos derrotas (ante Leganés y Betis) en las 35 primeras jornadas del campeonato, lejos de las cinco que suma el Atlético o las nueve del Real Madrid, que cuenta con un partido menos, el que jugará hoy en el campo del Rayo.
Criticado por su juego, lejos del tiqui-taca de los equipos de Iniesta y Xavi, el combinado de Valverde ha basado su dominio en el torneo español en una sólida defensa (con la mejor temporada de Piqué, el descubrimiento de Lenglet y la consagración de Jordi Alba como uno de los mejores laterales del mundo) respaldada, además, por un Ter Stegen en estado de gracia, salvador de muchos partidos; y en la inspiración de su máxima estrella, un Leo Messi que suma ya 34 goles en el campeonato y 10 títulos ligueros, una cifra nunca conseguida antes por un futbolista culé y que solo es superada en el balompié español por Gento, que levantó 12 con el Real Madrid.
El argentino ha aparecido en casi todos los encuentros en los que su equipo lo ha necesitado, a pesar de que el Txingurri lo ha dosificado más que en campañas anteriores, para evitar que el argentino llegase quemado al decisivo mes de mayo.
descubrimientos. El curso no se presentaba fácil para el cuadro catalán, que abrió una nueva época tras la marcha de Andrés Iniesta, otro de los símbolos de la era más triunfal de la entidad culé. Sustituir a un mito nunca es fácil, pero Valverde se encontró con la sorpresa de Arthur, una de las incorporaciones de verano que más ha aportado al juego del Barcelona desde la medular. 
El paso al frente de Rakitic, recordando sus mejores tiempos; la ya habitual solidez de Busquets; la garra de un Arturo Vidal que siempre que jugó cumplió con su cometido; la claridad de Sergi Roberto, y la calidad de Malcom no hicieron olvidar a Iniesta, pero sí que paliaron su marcha, con un fútbol de toque y dominio, aunque quizá un punto más lento que en cursos anteriores. Solo Coutinho no rindió a la altura esperada.
Luis Suárez, Messi y Dembélé pusieron la pólvora con un tridente temible. Solo entre el uruguayo y el argentino suman 55 goles en el campeonato liguero, más de la mitad de los que ha marcado el Barça (84). De hecho, de los chispazos de los tres ha ‘sobrevivido’ el combinado culé en muchos duelos, en los que, como ayer ante el Levante, acabó pidiendo la hora.
Pero la estadística olvidará esos encuentros y solo recordará la vigesimo sexta Liga del Barcelona, la décima de los últimos 15 años. Una hegemonía en España que tiene, sobre todo, un nombre propio: Leo Messi.