CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


El voluntariado de Urdangarín

Iñaki Urdangarín ha salido con puntualidad británica de la prisión de Brieva y con la misma puntualidad regresó a la hora fijada. El juez aceptó la solicitud de que cumpliera parte de su pena como voluntario en una causa social, y el juez redactó un auto de aceptación que tendría que ser de obligada lectura antes de opinar sobre la situación del cuñado del Rey y, en tiempos, su amigo inseparable. Como también habría que leer el porqué de la fiscalía para oponerse a su salida: consideraba un riesgo el traslado al centro al que había sido destinado, a cien kilómetro de la cárcel de Brieva. El juez decidió que ese traslado fuera costeado por la familia Urdangarín, conducido por dos escoltas.

Explica el juez que las leyes y normas de reinserción contemplan que la condena se pueda cumplir en forma de voluntariado, tanto en España como en otros países de nuestro entorno; que son muchos los que cumplen prisión que hacen labor de voluntariado, y que además un preso en situación de aislamiento total como la de Urdangarín, necesita psíquica y psicológicamente alguna fórmula de relacionarse con los demás. Explica el juez, por cierto, que son los jueces los que determinan dónde debe ingresar una persona condenada a prisión, pone ejemplos de otros presos conocidos que también han cumplido su condena aislados, y asegura que, como no podía ser de otra manera, la nueva situación de Urdangarín cumple todas las condiciones legales que se exigen a quienes solicitan un voluntariado durante sus años de condena.

Dicho lo cual, de la misma manera que habría sido absolutamente injusto que Urdangarín recibiera un trato de favor por formar parte de la Familia Real, y que millones de españoles apostaron en su momento que el marido de la Infanta Cristina no pisaría una cárcel española, apuesta que perdieron, el paso del tiempo demuestra que se le ha tratado exactamente igual que a otros presos en igualdad de condiciones. Sería injusto que recibiera un trato más desfavorable por ser miembro de la Familia Real. Es más: cualquiera que haga memoria puede recordar casos de destacados españoles condenados que han tenido un trato judicial bastante más laxo que Urdangarín. Sin ir más lejos, Jordi Pujol Ferrusola, condenado a varios años de prisión y que al mes estaba en la calle. Cuando se supo que circulaba libremente por Barcelona fue tan amplia la protesta que un juez volvió a enviarlo a prisión.

Urdangarín está bien condenado. Tuvo un juicio justo, ha sido condenado y se encuentra en prisión a la espera de que se le conceda el tercer grado cuando cumpla la parte de prisión que recoge la ley. Habrá escándalo ese día, seguro. Como lo hay en un sector de la sociedad que no quiere trato de igual con otros presos para el cuñado del Rey, sino que pretende que se le castigue más duramente.