La Congregación funcionará desde ahora de forma autónoma

Leo Cortijo
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La Congregación funcionará desde ahora de forma autónoma

La hermandad decide dar este paso al frente para adaptarse a la legislación vigente, con el fin de circunscribirse al actual Código de Derecho Canónico y por eso reformaron sus estatutos

La Congregación de Nuestra Señora de la Soledad y de la Cruz adquiere personalidad jurídica propia y a partir de este momento trabajará de forma autónoma, según confirma su presidente, Pablo Moya, a La Tribuna de Cuenca. La hermandad ha decidido dar este paso al frente, sencillamente, para adaptarse a la legislación vigente, con el principal fin de «actualizarnos» al Código de Derecho Canónico.

Hasta ahora, la Congregación funcionaba con unos estatutos del año 1966, en los que se contemplaba, por un lado, el funcionamiento de ésta, y por otro el funcionamiento del ilustre Cabildo de Caballeros de Cuenca. Como el resto de hermandades, siguiendo el proceso de adaptación a la normativa vigente, «nos dimos cuenta de que la relación jurídica que teníamos era que el Cabildo ejercía el patronazgo hacia la Congregación, y eso no podía ser para cumplir con la normativa», explica Moya. De esta forma, tanto una parte como la otra, han reformado sus estatutos de forma independiente.

De hecho, que la Congregación tuviese estatutos y personalidad jurídica propia era algo que la Junta de Cofradías exigía a la hermandad porque ésta está integrada «de pleno derecho» en la institución nazarena, como el resto de hermandades. Y es que para que la JdC, en su conjunto, pueda estar inscrita en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia, todas las hermandades que la integran tienen la obligación de cumplir con la normativa, y en este caso la Congregación «era de las poquitas que faltábamos por hacerlo». No en vano, apunta Moya, se pusieron manos a la obra y «la pasada Semana Santa protocolizamos estatutos, nombramientos, certificados y hemos solicitado la inclusión en el Registro».

Esta recién adquirida autonomía se traduce en que tanto la Congregación como el Cabildo, «dentro de sus fines, se gestionan y se organizan como cada uno quiera». Ahora bien, destaca, «en los fines que compartimos, fundamentalmente la procesión, ahí nos ponemos de acuerdo y vamos de la mano». Por esa razón, apunta al respecto, el desfile, estéticamente, «no va a sufrir ninguna variación».

Por tanto, la diferencia fundamental es que a partir de ahora el Cabildo, en lugar de sufragar –como hacía hasta la fecha– prácticamente todos los gastos de la Congregación, van a repercutir en ésta. En lo que a esto respecta, Moya destaca que en este momento «estamos negociando el apartado económico para ver qué parte asumimos cada uno». Y de esta forma, «unos gastos los vamos a asumir nosotros, otros los van a seguir asumiendo ellos y otros los vamos a compartir». La Congregación tiene la intención de dejar todo esto cerrado para aprobarlo en una junta extraordinaria, lo más probable, al término del verano, para que así, a fecha 1 de enero pueda tener su ejercicio económico como el resto de hermandades.

Nueva hoja de ruta. Esta cierta separación, entiende Pablo Moya, no debe ser entendida como una «independencia total» entre la Congregación y el Cabildo, y es que «compartimos unos fines comunes de cara a la procesión del Santo Entierro en los que seguiremos de la mano», recalca. No en vano, el presidente de la Congregación destaca la «muy buena sintonía y extraordinaria relación» que existe entre ambas partes. De hecho, hace dos sábados celebraron la solemne función religiosa de forma conjunta, con la presencias de varios caballeros del Cabildo en la misma,