CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


Machismo frustrado

La verdad es que llevábamos tiempo sin escuchar esta frase, y oírla desde el gobierno hacia el gobierno es un poco «especial» y sintomático, así como que algo no debe de funcionar adecuadamente en el buen diálogo interministerial o que, esa curiosa mezcla -tal vez explosiva en su devenir- pueda estar empezando a dar síntomas de premonición.
Y ahora me tocaría definir ‘premonición’ porque a veces decimos y decimos, escribimos y escribimos, y, sin embargo, no sabemos bien lo que queremos expresar -algo muy común en los escritorcillos de medio pelo, tal cual un servidor-. Nos dice la RAE que ‘premonición’ es esa sensación, creencia o convencimiento irracional de que una cosa va a ocurrir; o ese presagio o presentimiento, intuición o sentimiento que presagia un hecho de futuro. Ejemplo: «las premoniciones basadas en la cascada de datos negativos sobre la economía, parece que se ha convertido en realidad»; o tal vez, como ese anuncio de un hecho futuro a partir de la interpretación de ciertos indicios o señales o por simple intuición, como aquello que muchos medios de información dijeron cuando se constituyó nuestro actual gobierno de coalición, «esto durará poco, no tiene sentido, hay muchas diferencias...»
Bueno, dicho esto, pasemos al término de ‘machista’, algo desusado en nuestro lenguaje actual y, sin embargo, muy común en ejercicio de acción. No tendríamos más que analizar los numerosísimos casos de violencia de género que se han sucedido en este año 2020, incrementando las estadísticas en un doscientos por cien, cuando las estrategias ministeriales, los controles establecidos y los apoyos jurídicos están alcanzando elevadas cotas de apuesta y de inversión. ¿Qué pasa en esta sociedad?
Será la solución esa medida en Educación por la que el actual Ministerio pretende erradicar o por lo menos, debilitar la enseñanza por sexos, esa que muchos colegios concertados siguen llevando a la práctica, ya que ello parece ser, potencia más esa formación en el ‘machismo frustrado’, al quitarles los conciertos económicos, cuando entre el propio gobierno actual hay unos ‘dardos envenenados’ entre sí, utilizando ese correoso término anclado en el pasado de un país que nunca supo «educar en el convencionalismo progresista» o «adecuar mecanismos de erradicación de aquella represión sexual a la que estuvimos expuestos algunas generaciones como la de un servidor».
Ahora, que hay vanguardismo y progresismo en la sociedad; democracia asumida; libertad de expresión; solidaridad nacional; pluralidad informativa; universidad para todos; sistema de salud reconocido en calidad y atención; gobierno de coalición; etc., etc.; ahora, sí, también tenemos que asumir esos otros condicionantes tales como sociedad de valores sin valores; intrusismo político; desacuerdos improrrogables; coronavirus existencial; fortalecimientos de la casta como sociedad estamental; machismo infiltrado más que frustrado; desunión ideológica entre miembros de un mismo partido; catalanismo en desorden; sentimiento patrio intergeneracional; tractorismo desorbitado; pensionistas enrabietados; y así un sinfín de realidades contrapuestas.
Pero aún así, España debe caminar y salir de esta situación porque somos un país capaz de regenerarnos en tiempo récord y de apoyar iniciativas si se nos permita proponerlas y apoyarlas; somos españoles y eso lo dice todo, podemos conseguir lo que nos propongamos. Adelante, luchemos por ello.



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