La mitad de las especies del río son invasoras

L.G.E.
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Aprovechan la mala calidad del agua y la alteración de los cauces en tramos medios como ocurre en el Tajo, pero también llegan a espacios protegidos como Las Tablas. El Museo Nacional de Ciencias Naturales inaugura una exposición para lanzar un SOS

Este banco de peces gato se ha hecho fuerte en el Tajo. - Foto: David Pérez

Carpas, carpines, lucios, black-bass, percasoles, peces gatos... Estos nombres de peces los conocen  bien los pescadores de la región. En determinados tramos y embalses son las especies que más abundan, pero ninguna de ellas es autóctona. Todas son especies exóticas invasoras y por eso la Junta dictamina el control poblacional mediante la pesca. Es decir, si una pica y se saca con la caña, no se puede devolver al agua.
«En el Tajo hay un montón de especies invasoras que producen daños y la suma de todas ellas es nefasta», avisa Anabel Perdices, que lidera el proyecto europeo Life Invasaqua en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Se calcula que la mitad de las especies peces de agua dulce en las cuencas de España ya son invasoras, pero señala que se nota más en los tramos medios del río, como ocurre en el caso del Tajo a su paso por la provincia de Toledo.
«Las partes medias y bajas de los ríos son las más afectadas por las especies invasoras, por la alteración del hábitat con pantanos, industrias, contaminación y más presión para sacar el agua», expone Perdices. Las especies autóctonas sufren con esos cambios de ecosistema que produce el hombre, por eso sobreviven sobre todo en las partes altas de los ríos. Sin embargo, las especies invasoras que se extienden lo hacen porque aprovechan esas alteraciones que el ser humano ha causado en los cauces y la calidad del agua. Un ejemplo muy claro es el de la carpa, uno de los peces más comunes en los ríos de la región.
El visón americano está desplazando al europeo.El visón americano está desplazando al europeo. - Foto: Ángel Ayala«Las carpas son muy abundantes en tramos de río que son mejorables en cuanto a calidad», explica Perdices a La Tribuna, «suelen estar en zonas más o menos remansadas, con mucha vegetación y levantan fondos». Avisa de que ver muchas carpas indica claramente que ese río o ese humedal no goza de salud.
Invasoras en el museo. Aunque no pilla por sorpresa que el tramo medio del Tajo no goce de salud y por eso esté infestado de carpas y otras especies invasoras, estas también han llegado a espacios protegidos como Las Tablas de Daimiel. De hecho, el caso de Las Tablas sale en uno de los paneles de la exposición ‘¡Cuidado! Invasoras acuáticas’, que recientemente se ha inaugurado en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Salen Las Tablas porque desde 2015 se han extraído casi 200 toneladas de especies invasoras. «Una gran parte son carpas», apunta Perdices. 
Las invasoras son a veces letales para las especies autóctonas. En ocasiones compiten con ellas  por un mismo alimento o espacio y las desplazan. También se producen hibridaciones entre especies. En otros casos las invasoras son depredadoras y acaban con especies nativas no preparadas para esa nueva amenaza. También traen nuevas enfermedades o alteran las condiciones del ecosistema de tal forma que lo convierten en un territorio hostil para las especies que lo habitaban antes.
El cangrejo americano es letal para el autóctonoEl cangrejo americano es letal para el autóctono - Foto: Sara Muniosguren¿Cómo llegan ahí? El pez mosquito o gambusia procede de Norteamérica y también es una especie invasora en Castilla-La Mancha. El enorme siluro es originario de los grandes ríos de Europa central. Cabe preguntarse por qué una especie que es de otra zona, incluso de otro continente, acaba en el Tajo, el Guadiana, el Júcar o el Segura. Y no hay una única respuesta.
La responsable de Life Invasaqua señala que las especies invasoras han llegado a los ecosistemas de la Península Ibérica de muy diversas formas. Muchas de ellas fueron soltadas hace décadas para estimular la pesca deportiva. En otros casos entraron porque se utilizaban como cebo. También han llegado por material infectado que pasa de unas cuencas a otras (hay que tener en cuenta que a veces pueden ser hongos, huevos, moluscos o bulbos de tamaño muy reducido).
También se introducen por particulares que abandonan sus mascotas. Eso ocurre, por ejemplo, con las tortugas. Y su presencia no solo es una amenaza para el hábitat o para otras especies, sino que también pueden provocar enfermedades a los humanos. Se calcula que en Estados Unidos hubo en 2018 un total de 76 afectados por salmonelosis por el contacto con tortugas. 
El camalote se extiende de manera incontrolada por los ríosEl camalote se extiende de manera incontrolada por los ríosLa expansión de las invasoras lleva a preguntarse si luchar contra estas especies es una batalla perdida. Perdices cuenta que al año los gobiernos se gastan mucho dinero en intentar erradicarlas. Señala que antes de todo es fundamental evitar que se sigan soltando y actuar rápido:«Hay un momento inicial en que esa especie es más fácilmente controlable por el número de individuos que hay en la naturaleza». 

Los 'serial killers'

El hongo quitridio ha extinguido 90 especies de anfibios y está en Madrid, Cuenca y Albacete. El quitridio es un hongo asesino que está causando estragos en la población de anfibios a nivel mundial. Se calcula que en los últimos cincuenta años ha provocado la extinción de 90 especies y la disminución de población de otras 500. Cerca de la región, se ha encontrado en la zona de Peñalara, al norte de Madrid, que corresponde a la cuenca del Tajo. Anabel Perdices valora que se ha hecho un buen trabajo de limpieza de material y charcas para eliminarlo. También se han detectado casos en sapos de Albacete y Cuenca. Aquí no ha provocado su mortalidad, pero sí afecta a su capacidad física y eso se nota en una reducción de la tendencia poblacional.

El cangrejo rojo americano transmite un hongo letal para el cangrejo autóctono. Por eso el primero está en la lista de especies invasoras a las que no se puede devolver al medio natural una vez capturado. Y por eso el segundo está en la lista de especies amenazadas. Anabel Perdices explica que la clave está en un hongo que transmite el cangrejo americano, un hongo ante el que es inmune esta especie que lo porta. Pero no ocurre así para el cangrejo autóctono, pues su exposición a este hongo es mortal. Esto es así porque son dos especies que han evolucionado en espacios aislados... hasta ahora.

El camalote no deja pasar la luz al agua e impide la existencia de peces e invertebrados. También conocido como jacinto de agua, es muy bonito cuando florece, pero es letal para los ríos donde brota. Tapizan casi toda la superficie y se extiende de manera incontrolada. «La forma de reproducirse es muy fácil, por fragmentos colonizan áreas nuevas y simplemente con la corriente se van desplazando por el río», cuenta Anabel Perdices. El problema es que no dejan pasar la luz al agua y hacen que el río sea un lugar hostil para peces e invertebrados. En Extremadura se dedican esfuerzos humanos y económicos «brutales» para que no se extienda más por el Guadiana. El verano pasado apareció en el Tajo en Talavera y tuvo que ser retirado ipso facto.

El visón americano ha desplazado al europeo, que podría desaparecer en una década. La presencia de especies invasoras puede llegar a provocar daños permanentes. Es lo que está a punto de ocurrir con el visón europeo, que se ha visto desplazado en la Península Ibérica y el resto del continente por la aparición del visón americano. «De no tomarse medidas contra el visón americano, se estima que el europeo podría desaparecer de cinco a siete años», avisa Anabel Perdices. Su llegada está relacionada con granjas de cría en cautividad existentes para el comercio peletero y sus escapes o sueltas ilegales. No solamente desplaza al europeo, sino que puede llegar a convertirse en un depredador suyo.