El Tajo no tiene agua para trasvar a Las Tablas y el Segura

Luis J Gómez
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Entrepeñas y Buendía terminaron el mes solo con 56,4 hectómetros por encima de la barrera no trasvasable, pero hay que restar 19,2 de la derivación de octubre que aún no se ha enviado

El Tajo no tiene agua para trasvar a Las Tablas y el Segura - Foto: rubén serrallé


Esta vez es cuestión de matemáticas. Y las cuentas no dan. Los embalses de la cabecera del Tajo, Entrepeñas y Buendía, no acumulan el agua suficiente para las demandas de noviembre de la propia cuenca, para el trasvase que suele pedir Levante mes tras mes ni para el de auxilio que se reclama desde el parque nacional de Las Tablas de Daimiel. Los pantanos de cabecera terminaron el mes de octubre con 456,4 hectómetros cúbicos embalsados, una cifra similar a la que deberá tener en cuenta la Comisión de Explotación del Acueducto este mes de noviembre, que siempre coge el dato del primer día del mes. Son solo 56,4 hectómetros por encima de la barrera no trasvasable de los 400. Y esos 56,4 hectómetros no van a dar de sí.
Para empezar, la Comisión tendrá que restar a esa cifra los 19,2 hectómetros cúbicos que se autorizaron de trasvase al Levante el pasado mes de octubre y que todavía no han salido por el canal. El informe técnico que acompañó la última autorización avanzaba que durante las primeras seis o siete semanas del año hidrológico -que comienza el 1 de octubre- el canal iba a estar cerrado para realizar labores de mantenimiento y reparación de averías. Dicho informe calculaba que el agua volverá a correr en noviembre con un caudal de 12 metros cúbicos por segundo.
Esto hace que a los 56,4 hectómetros cúbicos ‘disponibles’ haya que descontar los 19,2 ya autorizados. Eso dejaría el margen en 37,2 hectómetros cúbicos. Con esa cantidad será imposible autorizar el trasvase de 20 hectómetros cúbicos que suele pedir el Levante mes tras mes y otro del mismo volumen que hace una semana reclamó la Comisión Mixta de ParquesNacionales de Castilla-La Mancha. Veinte hacia la cuenca del Segura y veinte hacia la cuenca del Guadiana suman cuarenta. Y cuarenta hectómetros no va a haber.
En el caso del Levante suele reclamar esos 20 hectómetros cúbicos, que es lo máximo que permite la normativa en el nivel 3 de los embalses, que se fija cuando en Entrepeñas y Buendía hay más de 400 hectómetros y -en el caso de noviembre- menos de 609.
En los últimos dos meses y a tenor de que la cabecera no se está recargando, no se ha llegado a autorizar trasvases al máximo de los 20 hectómetros al Segura, aunque se han quedado cerca. En septiembre se aprobó de 16,1 y en octubre de 19,2.
En el caso de Las Tablas de Daimiel la petición se ha hecho para salvar una situación muy delicada del parque nacional, puesto que solo hay 89 hectáreas encharcadas de las 1.750 que tiene de superficie y cuando en la última primavera el agua inundaba unas 600. Ya son más que visibles grandes extensiones de terreno con el suelo cuarteado y barcas varadas.
Cuando el acueducto atraviesa Cuenca, a la altura de Carrascosa del Campo se puede derivar parte del agua al embalse del río de Valdejudíos, donde empieza la Tubería Manchega. Se trata de una infraestructura que permite llevar agua del Tajo al Guadiana. Según la última memoria de la Confederación del Tajo, desde 1988 se ha mandado de media ocho hectómetros cúbicos al año para encharcar el parque nacional de Las Tablas de Daimiel.
Sin embargo hace muchos años que no se pide agua para este parque nacional. La última vez fue en el año hidrológico 2012-2013. El informe técnico que acompañó al trasvase del último mes recordaba que este año se podría aprobar un trasvase de hasta 30 hectómetros cúbicos para Las Tablas.
Pero es que además no hay que olvidar que la cuenca del Tajo tiene sus necesidades de agua tanto medioambientales para el propio río como socio-económicas para regadíos y suministro de industria aguas abajo. Se estima que de media hay que desembalsar 18 hectómetros cúbicos para el mes de noviembre.
Recapitulando, 19,2 hectómetros cúbicos que hay que descontar del trasvase autorizado en octubre y que no se ha enviado, 18 hectómetros que se desembalsa para el propio Tajo, 20 hectómetros que piden Las Tablas de Daimiel y otros 20 que suelen reclamar mes tras mes para el Levante... No da.
La Comisión de Explotación del Acueducto tendrá que decidir qué solicitud de derivación de agua recorta o si alguna directamente no la concede para este mes. Y si apura mucho en sus cuentas matemáticas, no sería nada descartable que en diciembre las reservas bajasen de los 400 hectómetros y entonces ya no se podría trasvasar.