LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


Errejón se hace mayor

Errejón gracias a los mimos de la abuelita Manuela, se ha hecho mayor y se va a poner de largo en las próximas elecciones. Ha dejado las malas compañías y se ha tirado al ruedo y según las encuestas le va a poner las pilas a su mentor. No podría ser de otra manera. Se puede ser de izquierdas, incluso de extrema izquierda, pero no se puede ser bolchevique en el siglo XXI, cuando ya Putin abandonó el comunismo de la Unión Soviética, la que por cierto desde que la perestroika se ha convertido en una nación moderna y ha desaparecido la miseria y penuria que generó Stalin y su guardia pretoriana. La gente de izquierdas, además de muchos de la clase obrera, está conformada también de intelectuales y filósofos, y desde luego PODEMOS no los representaba en ningún momento. A los obreros no los representa por mucho que diga, porque con su conspiración de barricadas y revolución bolivariana, -por cierto, Simón Bolivar era colombiano-, y las ganas de que arda Troya, genera tal nerviosismo entre los empresarios, que se ponen de manos caídas, dejan de generar puestos de trabajo, y lo único que consigue con tanta protección de salón, porque nunca ha estado en ningún gobierno, es que aumente el paro. Errejón es otra cosa, habla educadamente, va vestido como de la city inglesa, y por su boca no salen sapos ni culebras; tiene muchos argumentos, mucha cintura, y desde luego muchísima más categoría personal para representar a la izquierda que quienes, como Iglesias, todavía quieren vengarse de la Guerra Civil. La abuelita tampoco le prendió fuego a Madrid, e incluso se hizo ahorradora, y desde luego fue bastante mejor Alcaldesa que la mujer de Aznar o incluso que el propio Gallardón, que intentando ponerse una medalla con la M30, dejó a Madrid sumido en deudas impagables. Podía haberlo hecho al trote, pero lo hizo al galope y así no se administran los bienes de los ciudadanos. Total, que habiendo nacido en el mismo sitio, casi a la misma hora y en el mismo día que Iglesias, el talante de Errejón da mucha más credibilidad que el de Iglesias o el de gañán, perdón Rufián, en un país democrático que forma parte de Europa en el siglo XXI. No es que yo sea errejonista, pero este chico, si sigue con su discurso, su cara de estudiante de Deusto, y no comete ninguna estupidez, tiene mucho futuro en nuestra política. Por otro lado, Sánchez, que pensaba pegarle un navajazo con las nuevas elecciones a Iglesias, se ha encontrado con una sorpresa de otoño que le va a quitar también muchos votos por la izquierda. O sea, los que vienen de Podemos al PSOE, se neutralizan por los que se van del PSOE y Podemos a Errejón. Eso se llama hacer un pan con unas tortas. Pero la ecuación me gusta. Al final, Podemos quedará en lo que debió quedar desde el principio, una reminiscencia de un obsoleto partido comunista cuya piel de cordero tenía un nuevo nombre.