COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Los fichajes de Ciudadanos

La política de fichajes del presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, no deja de dar sorpresas. La última, el del expresidente de Baleares, José Ramón Bauzá, cuando aún no se habían apagado los ecos de la incorporación de Soraya Rodríguez, exsecretaria de Estado y exportavoz parlamentaria del PSOE y que vienen a sumarse al malogrado de Silvia Clemente expresidenta de las Cortes de Castilla y León, de Celestino Corbacho, exministro de Trabajo, o de Joan Mesquida o del abogado del Estado Edmundo Bal, que defendía la rebelión en el procés.

El punto de conexión de todos ellos es que se trata de ex. A nadie se le puede negar la evolución ideológica o el reconocimiento de que el partido que dejaron no es aquel en el que comenzaron a militar y en el que ocuparon importantes cargos políticos en determinados momentos, cuando sus posiciones coincidían con los de sus líderes políticos y que luego cayeron en el ostracismo cuando estos cambiaron. Los partidos como las personas son organizaciones vivas que tratan de adaptarse a las condiciones políticas cambiantes que tienen su máxima expresión en los congresos, y en ellos una facción gana y otra pierde pero luego se trata de aplicar el centralismo democrático y todo el partido se sitúa detrás del ganador. Cuando eso no ocurre y no se cierran las heridas puede producirse alguna desbandada, aunque lo habitual es la retirada a los cuarteles de invierno a esperar mejores momentos.

Sin embargo, en el caso de los fichajes de Ciudadanos se da la circunstancia de que todos ellos habían dejado de contar para las direcciones renovadas de sus partidos y que el cambio ha sido tan rápido que deja la sombra de la sospecha de que se trata de políticos profesionales que solo entienden el ejercicio de esa función desde algún cargo de representación, de tal forma que el discurso de la captación de talento de otros partidos queda matizado por la sombra de que buscan salidas personales en las que pesa más el interés particular que la discrepancia ideológica. Si todos ellos hubieran seguido contando para sus partidos estás fugas ¿'transfugas'?- no se habrían producido.

Afirmar como en el caso de Soraya Rodríguez, que va en la candidatura europea de Ciudadanos, como número tres, para destapar las mentiras del independentismo en Europa es hacer de menos la labor de todos los eurodiputados españoles hasta este momento, además de asumir el discurso de sus adversarios políticos hasta anteayer que no se corresponde con la realidad. Que Bauzá hable de nacionalismo en el PP balear parece una broma, cuando Pablo Casado habla de limitar la exigencia de idiomas cooficiales para acceder a la función pública. Que comparta ahora formación con Joan Mesquida, cabeza de lista para el 28-A, alto cargo en el PSOE de Zapatero, cuando hasta hace poco mantenían posiciones irreconciliables puede que se convierta en una fuente de conflicto aunque van a lugares distintos.

Con la incorporación de Soraya Rodríguez y Bauzá la lista de Ciudadanos al Parlamento Europeo está integrada por un independiente, Luis Garicano, la ex de UpyD Mayte Pagazaurtundua, y el que fue cabeza de lista hace cinco años, Javier Nart en el cuarto puesto, el único superviviente. Habrá que ver como Ciudadanos gestiona a la larga tanta acumulación de personas de tan distinta procedenci