CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Dejà vu

16/04/2020

Dejà vu, es una técnica ya muy vista: la mejor defensa es un ataque. Pero incluso esa técnica tan conocida hay que hacerla con inteligencia, no de la forma tan burda con que se ha planteado el gobierno la sesión de control.

Fue hiriente que los miembros del gobierno no respondieran ni una sola de las preguntas que le hizo la oposición, ni una, aunque formularon las preguntas que se hacen todos los españoles. Hiriente que la única reacción fuera exigir unidad ante un supuesto pacto de reconstrucción, aunque sin especificar cómo se planea ese pacto. Hiriente la complacencia que mostraron el presidente y sus ministros. Pablo Iglesias mostró un tan fúnebre que parecía impostado, porque fue hiriente presentarse en el debate como el salvador de la patria mientras que todos y cada uno de los parlamentarios de la oposición era unos irresponsables que poco menos que disfrutaban con la catástrofe humana y económica que sufre el país porque así tenían argumentos contra el gobierno.

O conmigo o contra mi, era lo que transmitían los gobernantes. Una estrategia que se notaba de lejos que estaba coordinada de antemano y que ha sido una absoluta falta de respeto no solo para los miembros de la oposición, sino para los millones de españoles que solo saben llorar. A sus muertos, a la pérdida de sus puestos de trabajo y a un encierro sobre el que no tienen noticia respecto a cómo y cuándo va a concluir.

Los españoles se merecen algo más que un gobierno que no conoce el significado de la palabra autocrítica, que no asume las reglas de una sesión de control parlamentario, que no traslada cuál es su estrategia para superar esta situación inhumana en todos los sentidos y que repite hasta la saciedad unidad unidad unidad cuando ni está unido ni, por supuesto, está dispuesto a ceder ni un milímetro en aras de esa unidad imposible porque presume de tender la mano pero abrasa la del que se acerca con las mejores intenciones.

El CIS dice ahora que casi el 90 por ciento de los españoles quieren que la oposición apoye al gobierno y deje la crítica para después de la crisis. Dejà vu también las manipulaciones de Tezanos. Cualquiera que pise habitualmente la calle y que hable con conocidos estos días en los que no la puede pisar, sabe que multitud de votantes del PSOE lloran de dolor y de rabia por el engaño, que quieren un gobierno de unidad pero sin la presencia de un nefasto Pablo Iglesias y a ser posible sin la presencia de Sánchez también.

La oposición debe guardar sus cartas más duras para cuando pase la crisis, pero mientras no llega ese momento, no puede dar luz verde a un gobierno que ha hecho de la incompetencia su virtud y que pretende un supuesto pacto de reconstrucción para perpetuar las políticas que más daño han hecho nunca a los españoles.