Sí al teletrabajo, pero no con niños

S.L.H
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El Estado de Alarma decretado por el Gobierno el pasado 14 de marzo cerró todos los centros educativos del país. El hecho de que los más pequeños de la casa no puedan ir al colegio dificulta, y mucho, el teletrabajo.

En Castilla-La Mancha, un total de 149.773 personas disponen de la opción de teletrabajo, lo que supone únicamente el 18,2% del total de población ocupada. - Foto: Eugenio Gutiérrez Martínez

En Castilla-La Mancha, un total de 149.773 personas disponen de la opción de teletrabajo, lo que supone únicamente el 18,2 por ciento del total de población ocupada. Así lo recoge un informe de Randstad. No obstante, el ‘sueño’ del teletrabajo que tenían muchos empleados se ha apagado ahora que lo están llevando a cabo tras la declaración del Estado de Alarma este pasado 14 de marzo. Pero, ¿por qué? Pues básicamente por el hecho de que sus hijos no tienen colegio y eso dificulta, y mucho, la tarea de trabajar en casa. Así lo reconoce Virginia, trabajadora de una consultora de comunicación que, no obstante, está acostumbrada a teletrabajar. «Mi empresa me da todas las facilidades, no es la primera vez que hago teletrabajo y eso, cuando se tienen niños y se ponen malos, está muy bien».
Sin embargo, reconoce que en esta ocasión es más complicado porque «las niñas (tiene dos) están en casa al no poder ir al cole, así que hay que teletrabajar y hacer teledeberes y eso complica un poco la cosa».
Tanto que están los cuatro en el hogar, ella, su marido y las dos pequeñas, por lo que confiesa que madruga «un montón» para aprovechar el tiempo antes de que sus hijas se levanten, porque entonces «ya olvídate de concentrarte en poder trabajar». Como anécdota, explica, suele ocurrir que cuando se conecta con los compañeros de la oficina por vídeollamada, «las niñas aparecen saludando, las mías y los hijos de todos». 
Lo positivo es que la compañía tiene ya lograda una rutina bastante buena de trabajo al haber usado este método en muchas ocasiones. «Tenemos servidores a los que accedemos, un programa para estar todos en contacto, un grupo de Whatsapp con todos los compañeros y los viernes hacemos un café virtual, donde todos nos conectamos y nos ponemos al día de cómo lo llevamos, porque la verdad es que se echa de menos a los compañeros», sostiene.
La experiencia para María, profesora y con dos hijos de corta edad, está siendo bastante más ardua. Asegura que estos días está trabajando «el triple» que cuando impartía clase de forma presencial. En parte, añade, porque la plataforma que facilita la Junta de Comunidades no está funcionando bien. Por ello, se ha visto obligado a emplear otros métodos y ha habilitado una plataforma en Google Classroom, vinculada a las cuentas Gmail de sus alumnos. «Así me aseguro que les llega todo al móvil y lo ven», dice. 
Pero este sistema tampoco es una panacea. Insiste en que los alumnos no están acostumbrados a trabajar así. «Yo conocía la herramienta, pero no la uso habitualmente. Hay que crear actividades, hacerlas llegar, corregir, devolver trabajos...», explica. 
Ella es partidaria de no mandar muchos deberes durante estos días, tan solo los justos para que no pierdan el hábito, porque «no podemos pretender que trabajen igual que lo hacen en clase. Muchos necesitan ayuda para hacer las tareas cuando estoy pegada a ellos, como para hacerlo solos y a través de una plataforma», apostilla. 
Lamenta, además, que se haya instaurado el mensaje de que los docentes han aprovechado el Estado de Alarma para estar de vacaciones. «Parece que tenemos que demostrar que no somos unos vagos y que estamos trabajando. Aún así, estos días no he parado y estoy deseando volver a clase». 
Amparo es periodista y también tiene una hija de dos años. La crisis que azotó a los medios de comunicación hace ya diez años, la arrastró a buscarse otros métodos para continuar trabajando y, de ahí, que colabore con varias publicaciones desde casa. Está, por tanto, acostumbrada al teletrabajo, pero al igual que muchos empleados, el hecho de que su pequeña esté en casa, sin ir a la guardería, dificulta mucho la tarea de concentración, algo muy necesario en esta profesión. «Yo teletrabajo desde hace tiempo, pero me afecta que la niña no tenga su normalidad, su guardería y sus actividades por la tarde. Está todo el día metida en casa, es una niña pequeña y no se entretiene sola ni quince minutos, a no ser que le pongas el móvi. Se lo pongo cuando no aguanto más, pero si no está trasteando por la casa y cuesta mucho concentrarse, redactar, leer, etc». 
Es por ello, que está deseando que su pareja llegue a casa de trabajar y entretenga a la niña un poco para avanzar con los reportajes.
Tres experiencias de tres mujeres, eso sí -no hay que olvidar que el cuidado de los niños recae encima de sus espaldas en la mayoría de casos- que pone negro sobre que blanco que el teletrabajo, bajo una crisis sanitaria de esta índole, no era lo que uno se esperaba.