TERCERA SALIDA

Jesús Fuero


¿No hay más gente que quiera ser feliz?

Nos pasamos la vida hablando de lo mismo. Los temas de los que hablamos nos vienen dados casi siempre, Cataluña, fútbol y otros. Cuesta mucho salirse del nicho que a los medios interesa. Hay un tema del que se habla cada vez menos, y se suele hacer en octubre, mes de las misiones. De España hay 11.000 misioneros por el mundo, y cuando alguien les pregunta por como lo llevan, te dicen que son felices, ¿por qué no hay más gente que quiera ser feliz? Toca en estos días volver a preguntarse ¿por qué hay gente en el mundo que muere de hambre? Yo intento comprender algunas cosas que comparto desde hace años con vosotros, intento haceros comprender otras, pero hay una que escapa a mi comprensión y a la de cualquier persona medianamente sensata, ¿por qué hay gente que muere de hambre cuando, p. e., con lo que se gasta en un portaviones de guerra, en unos días de concordia quedaría solucionado? Obvia decir que el barco sin armamento seria la leche, incluso una pequeña ciudad con miles de habitantes en el Mediterráneo si sus bodegas solo llevaran combustible y víveres. Ahora que parece que una guerra nueva se cierne sobre Oriente Medio, vuelvo a observar los mismos patrones de otras guerras, un país con petróleo (oro negro), asuntos sobre la libertad, cuando si hay un país opresor este se llama Arabia Saudí. Se vaciaran las santa bárbaras de los ejércitos, para que los países que fabrican bombas puedan dar cabida a armamentos más sofisticados y caros, que pagarán los desgraciados que tienen petróleo en su tierra, siempre que no sean Chinos, Saudís, yanquis, o rusos. Nunca se hacen guerras para liberar a pueblos oprimidos si estos pueblos una vez acabada la guerra no la pueden pagar, piensen en algunas repúblicas bananeras o en los andrajosos de las guerras en Yemen, Eritrea o Sudán, países en que mientras las mafias del petróleo y las armas sigan haciendo negocios nunca acabará la guerra. Sadam Husein o Bashar al Ásad, ¿Quién hay de nuevo Gadafi? Ni hay ni se le espera, de eso ya se ocupan las bien guarnecidas milicias de asesinos que deambulan por el país, donde se viola y se asesina más que nunca. 
   ¿Por qué es más importante el petróleo que la vida humana? ¿Kurdos? ¿Por qué gastamos tanto en la guerra y tan poco en la paz? Y esto va por los poderosos, que los pobres ya tienen bastante. A nadie le debería faltar un mendrugo de pan, aunque solo sea por caridad, y si alguien quiere más que se lo gane. Los mendigos siempre son esclavos de la necesidad, lo malo es que hay muchos que no quieren dejar de ser mendigos, y prefieren vivir a costa de los que no mendigan. Otros son los que se dejan comprar como si fueran esclavos, véase el caso reciente de Andalucía. Hay gente que se agarra a lo que sea para salir de su situación de pobreza, y es normal…
He conocido muchos misioneros valientes y felices, uno de ellos es un tipo original llamado Josep Frigola, el cual se atreve a llamar a Dios Padre-Madre. Jesús aprendió en una aldea de Nazaret a decir abba –padre– e inna–mamá–, la más amada de todas las madres. Y así sigue siendo, que muchos son los hijos e hijas que quieren más a sus madres que a sus padres, sobre todo en sociedades en las que aún se vive en poligamia. Y en occidente la referencia religiosa suele ser la madre. A veces no valoramos suficientemente los consuelos y las caricias de quien nos dio vida. Creo que un Dios Padre-Madre haría posible que fuéramos más equilibrados por estar más cercanos a la sensibilidad humana, mejor la dulzura de una madre que la gran barba de un padre, sobre todo cuando nos sentimos débiles. En África llegan a la fe por el amor de una madre. Y en la Amazonia por el valor de los misioneros cristianos que comparten con ellos el pan y las «tortas», los únicos que luchan por los incendios descontrolados que persiguen aniquilar a los hombres que allí viven con el fin de poder explotar sus tesoros. El misionero francés Alex Goffinet sigue visitando la cárcel de Bukavu a sus ochenta y seis años, prevista para 350 presos alberga más de 2.000. Él dice que la generosidad de muchos les ayuda, pero no son una ONG. Él nos explica lo que es un apóstol: «Estamos cerca de los últimos y este es nuestro modo de ser misioneros».