Cuenca arqueológica

J. López
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Excavaciones en el yacimiento El Pino de Carrascosa del Campo. - Foto: Ares arqueología

Los investigadores Santiago Domínguez y Miguel Ángel Muñoz trabajan en un proyecto que determina que la provincia es un lugar privilegiado para estudiar el ser humano en el Paleolítico

Ares Arqueología desarrolla el proyecto sobre el paleolítico inferior y medio en la provincia, que arrojará luz sobre la manera en la que vivían nuestros antepasados. Las prospecciones, realizadas desde 2012 por el equipo formado por los arqueólogos Santiago Domínguez y Miguel Ángel Muñoz determinan que la provincia de Cuenca «tiene la mayor densidad de yacimientos de todo el centro peninsular para estudiar el Paleolítico inferior y medio».
El proyecto denominado El Paleolítico inferior y medio en la provincia de Cuenca supone un antes y un después para entender el comportamiento humano en las distintas comarcas.
«El objetivo es intentar conocer el comportamiento humano de especies diferentes al homo sapiens», dice Domínguez, que explica que el método para ello es «realizar una arqueología espacial», que consiste en «buscar puntos en diferentes ecosistemas antiguos, prospeccionar yacimientos para ver donde estaban ubicados» y, por último, «contextualizar los materiales en superficie y el contexto estratigráfico».
Domínguez, que afirma que  «la provincia es ideal para estudiar las etapas arqueológicas más antiguas de la humanidad», trabaja mano a mano con Muñoz en múltiples excavaciones de la zona de La Mancha (El Provencio), en La Alcarria (Carrascosa del Campo, Huete o Garcinarro) y en la Serranía (Arcas).
Ares investiga en la actualidad el yacimiento de Pinar de la Vega, en El Provencio, estrechamente relacionado con el Paleolítico medio y con la industria musteriense de los neandertales, donde se han desarrollado varias investigaciones.
En Carrascosa del Campo se excava el yacimiento de El Pino «para tratar de hallar el origen de las primeras comunidades humanas que poblaron estas tierras». Estas piezas halladas y los instrumentos de piedra, de 1,4 millones de antigüedad y posteriores, se someten a estudio «para ver en qué se empleaban», apunta el arqueólogo.
En el yacimiento de El Pino, los objetos encontrados han arrojado luz sobre la presencia del homo antecessor. «Hemos encontrado las huellas de uso y sabemos para que se utilizaban esas piezas». Son idénticas a las que se empleaban hace dos millones de años en África y que se utilizaron un millón de años más tarde en el suelo conquense. «Los cuchillos de piedra eran herramientas que servían para cortar madera, fibras vegetales o carne. Una especie de cuchillos multiuso», explica Domínguez, que añade que «es de los pocos sitios de España donde se ha podido ver esto».
Los huesos y el material lítico hallado en las distintas excavaciones está depositados en el Museo Arqueológico de Cuenca -una caña ósea de un animal del Pleistoceno, que podría pertenecer a un paquidermo de grandes dimensiones-. Además, varios de estos materiales están expuestos y pueden observarse, en vitrinas y en los paneles, en la exposición temporal que se halla en la planta baja del Museo Paleontológico de Cuenca.
 
ayudas. Uno de los inconvenientes que tienen los arqueólogos a la hora de desarrollar su labor investigadora es contar con fondos económicos para poder realizarlas. En ese sentido, Domínguez revela que para ello se realizan exposiciones y conferencias en varios pueblos para financiar las campañas.  «Gracias a que las charlas están comenzando a dar su frutos, hemos confeccionado una ruta al aire libre donde se explica el modo-1 con reproducciones».
El arqueólogo recuerda que la Diputación Provincial de Cuenca ha apoyado en el yacimiento de El Provencio y son los ayuntamientos de la Alcarria quienes financian las ponencias para seguir investigando. «Vamos a intentar tener una dotación, aunque sea pequeña, pero lo suficientemente cuantiosa para poder llevar a cabo excavaciones más ambiciosas de las que estamos efectuando», asegura. 
Asimismo, las tareas que llevaban a cabo los arqueólogos no sólo se limitan al ámbito de la investigación, también se realizan cursos de talla lítica para niños, que reinterpretan las piezas halladas con materiales calizos de la zona.