La libreta del nuevo alcalde se llena de deberes

Leo Cortijo
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La libreta del nuevo alcalde se llena de deberes

El futuro equipo de Gobierno tendrá que remangarse y afrontar una nómina de tareas por hacer muy amplia, ya que la ciudad necesita un cambio en aspectos clave como movilidad, desarrollo empresarial, limpieza y servicios sociales

En apenas una semana, Cuenca tendrá nuevo alcalde. El próximo sábado se constituye el nuevo Ayuntamiento de la ciudad y Darío Dolz, salvo sorpresa mayúscula de última hora, tomará el bastón de mando para conducir el timón del barco durante los próximos cuatro años. Un periodo que los conquenses esperan que sea realmente provechoso. Empezando por el futuro regidor, que cree que se da el marco necesario para salir de la «parálisis», y siguiendo por el que va a ser el revisor de ese nuevo equipo de Gobierno, Isidoro Gómez Cavero, cuyo sino es asegurar las inversiones para Cuenca por parte de la Junta. 

Lo que está claro es que el nuevo alcalde y su equipo se van a tener que remangar y ponerse manos a la obra. La lista de deberes o tareas pendientes es amplia. En muchos aspectos, Cuenca necesita un cambio. Dentro de esa nómina de cosas por hacer –a tenor de la importancia y urgencia que requieren las mismas– las hay superficiales, pero también muy profundas. El dicho lo deja muy claro y acierta de lleno: Roma no se hizo en un día. La regeneración de Cuenca, lamentablemente, tampoco. Y por eso hay que ponerse a ello cuanto antes.

Uno de los apartados en los que más tiene que incidir el nuevo primer edil es aquel que tiene que ver con la movilidad y la accesibilidad. En esta materia hay varios asuntos sobre la mesa de un peso fundamental y que afectan al funcionamiento de la ciudad a corto plazo. Sobre todo, en aquello que tiene que ver con el Casco Antiguo, buque insignia de Cuenca. Cómo acceder y moverse por el mismo es un tema clave. En este sentido, el nuevo alcalde, y más yendo de la mano de la Junta de Comunidades, tendrá que promover la construcción del sistema de acceso mediante ascensores, remontes, escaleras mecánicas o cualquier otra alternativa similar. Éste ha sido uno de los grandes temas de debate durante esta legislatura y ahora, por fin, parece que ve la luz al final del túnel.

Una de las primeras medidas que Dolz anunciaba si se convertía en alcalde era la suspensión inmediata del sistema de control de acceso de vehículos mediante lectores de matrícula. La idea puesta en marcha por Ángel Mariscal, que generó mucha controversia, parece tener las horas contadas. En su lugar, y para facilitar todo lo que se pueda la entrada al Casco, habrá que plantear opciones reales de transporte, como por ejemplo, un servicio de autobuses lanzadera los fines de semana o durante los días festivos. No en vano, este sistema de transporte urbano debe experimentar una remodelación o, en su defecto, una mejora considerable con el fin de hacerlo más práctico, eficiente y económico. En esta línea, otro quebradero de cabeza importante es la conexión con la estación de AVE, que permanece aislada de la ciudad, con los inconvenientes que eso genera para todos los viajeros.

De la mano de este último asunto, el futuro alcalde podría ponerse una medalla de alto rango si consigue lo que no han conseguido sus predecesores en el cargo, y es ofrecer un desarrollo y una viabilidad a los terrenos de Renfe, que históricamente han dividido la ciudad. También habrá que ver qué pasa con la Planta de Tratamiento de Residuos y el vertedero, así como con la aprobación del nuevo Plan de Ordenación Municipal.

Economía y empresas. Uno de los grandes debes de Cuenca es la atracción de empresas y, con ellas, de empleo. El nuevo equipo de Gobierno tendrá que dar respuesta a una de las peticiones básicas de la ciudadanía cuando vota: la creación de trabajo. Para ello, desarrollar el débil tejido empresarial de Cuenca resulta fundamental. En este sentido, con el objetivo de captar empresas, sobre todo aquellas de perfil tecnológico, es necesaria una promoción y reestructuración del suelo industrial, además de mejorar los polígonos industriales, sobre todo en el apartado de conectividad. 

Asimismo, pensando en clave más local, para pequeños empresarios autónomos, es vital plantear sistemas de ayudas mediante bonificaciones fiscales; la agilización de los trámites, empezando por las licencias de apertura; y la puesta en marcha de espacios coworking para promover el autoempleo entre los jóvenes emprendedores. Algo que tampoco puede dejar de lado el nuevo alcalde es el apoyo al pequeño comercio, con especial hincapié en el de la zona centro, tan maltrecho durante los últimos años. 

Todo parte también de la idea de desarrollar las potencialidades de Cuenca. Primero, como smart city (ciudad inteligente) para mejorar la gestión aprovechando el potencial de la tecnología. Y segundo, como destino turístico inteligente. Por último, como otra forma de generar riqueza, la ciudad puede aprovechar en positivo y de forma sostenible sus recursos naturales, comenzando por su basto patrimonio forestal.

Infraestructuras. Es lo que, a simple vista, más llama la atención. En este apartado, el nuevo alcalde rematará la labor del aparcamiento de Astrana Marín, que encara sus últimos días de trabajo. Ahora bien, tendrá que acometer nuevos proyectos, alguno de muy difícil desentrañamiento, como por ejemplo, el Edificio del Mercado, en pleno centro de la ciudad y que se cae a pedazos; el Bosque de Acero, que permanece en el más absoluto de los abandonos; el edificio de los sindicatos o la nueva comisaría de Policía. Uno de los compromisos que todos los candidatos asumieron durante la campaña electoral –y que además está en todas las mesas de trabajo– es una autovía que conecte Cuenca con Albacete. No debería pasar de esta legislatura. Como tampoco ahondar en la peatonalización de Carretería –para hacer más eficiente el tráfico en la zona–, así como un embellecimiento de la misma. Hay que recordar, por otro lado, varias promesas electorales de Darío Dolz en esta línea, como el Centro de Convenciones para promover el turismo de congresos, el Centro de Mayores de Las Quinientas o la Casa de las Asociaciones en el aulario en desuso del Colegio de La Paz. En materia deportiva, podrá reformar la pista de atletismo Luis Ocaña y remodelar el campo de fútbol Obispo Laplana y el polideportivo El Sargal.

Servicios. Si hay algo que durante estos cuatro años se ha achacado al Ayuntamiento eso es la falta de limpieza en algunos puntos de la ciudad. En este sentido, un refuerzo del servicio que garantice intervenciones rápidas, la eliminación de pintadas, la recogida de excrementos y el mantenimiento de parques y jardines resulta capital para mejorar la imagen de Cuenca. No hay que perder la perspectiva en ningún momento de que esta ciudad, fundamentalmente, vive de ello.

De la mano de este servicio de limpieza tendría que ir un plan integral de asfaltado, bacheado, reparación de aceras y repintado de marcas viales; así como una renovación del alumbrado público o la apertura de aseos municipales. 

Mención aparte merece el apartado de ocio, deporte y tiempo libre, en el que los jóvenes –y no tan jóvenes– tienen un papel clave a través de una larga lista de asociaciones, hermandades, clubes, escuelas municipales y demás colectivos, a los que el nuevo Ayuntamiento tiene que mostrar su respaldo incondicional para el desarrollo de su labor.

Turismo y cultura. Una cartera primordial para Cuenca es aquella que trabaja por atraer a más visitantes. El motor económico de la ciudad es el turismo, y ahí debe afanarse el nuevo alcalde, empezando por llevar a cabo verdaderas campañas de promoción, difusión y publicidad de Cuenca. En este sentido, también está por ver qué pasará con la Colección Roberto Polo, que no pudo ser instalada en su día y que ahora tiene todas las papeletas de que así sea. Asimismo, habría que explotar la ciudad no solo desde el punto de vista del turismo patrimonial o histórico, sino también gastronómico, deportivo o de congresos.