TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Ídolos jóvenes

Pues tres días de jabón después, se confirma lo que sospechábamos después de que el muchacho le hiciese tres al Galatasaray (séptimo de la Superliga de Turquía y el peor equipo de largo de la Champions): Rodrygo Goes es un titán, un máquina, omnipotente, jefazo, el futuro Balón de Oro (porque no le da tiempo para este año, que si no...), un fiera que entra partiendo la pana, invitando a la peña, invitando a cañas. Lo es, vaya que si lo es, un mes después de que coronásemos a Ansu Fati como un bestia, un adelantado a su tiempo, mastodonte, cinturón negro séptimo dan, master del universo, el futuro Balón de Oro (porque no le da tiempo para este año, que si no…), un monstruo, campeón de la WWE, el fenómeno que aseguraba doce años de buen fario en Les Corts. Y lo son, vaya que si lo son, dos meses después de descubriésemos a Joao Félix como crack, genio, bicho, héroe, figura, godzilla, gigante, ídolo, killer, ciclón, tsunami, el futuro Balón de Oro (porque no le da tiempo para este año, que si no…), el artista, el hacha que lo rompería todo. Y lo son, vaya que si lo son, la semana en que Haland es un gigante, un tigre, un monster truck, el puñetero Goliath, una mole, un tanque, un brontosaurio, un gigante…

¿Qué tienen en común estos campeones? Ninguno ha cumplido los 20, ninguno lleva colgada la medalla de una gran victoria, una exhibición en un partido de verdad o un título que merezca la pena. Eso sí, todos ellos hicieron un algo puntual que puso en común a esa crítica futbolística que se ha convertido en algo parecido (con perdón) a un eyaculador precoz, al que muy-muy poco le hace falta para alcanzar el nirvana. El presente es halagador pero el futuro es muy caprichoso: Rodrygo puede hablar con su amigo Vinicius, hoy fuera de las convocatorias y ayer ídolo del Bernabéu, sobre el peso de la responsabilidad cuando aún eres un niño.