RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


Nostalgia de Rajoy

Echo de menos a Mariano Rajoy» es una frase que jamás pensé que diría. Y le pasa a mucha gente que conozco. El otro día en la televisión del bar emitían el zapping de una de sus famosas comparecencias, una de esas en las que acababa convirtiendo una frase sencilla en
Nos quedamos todos embobados, suspirando con nostalgia. Incluso el camarero, que creo que vota a Podemos, tiene morriña de aquellos lejanos tiempos en los que los políticos eran tipos sensatos versados en leyes y legajos, tirando a aburridos. ¿Os acordáis de Rubalcaba? Qué señor más sensato, ¿no? «Incluso Zapatero», decía otro de mis amigos, que trabaja en un banco. «Bueno, Zapatero no, tampoco te pases», se le respondió enseguida.
Qué ganas de volver a aquel mundo en blanco y negro en el que la campaña la hacían tipos con corbatas anodinas que hablaban de tipos de interés y deuda pública en lugar de salir en videos caseros a lomos de un caballo, en bici con cascos de colores, bailando reggeton o en mallas haciendo el imbécil con un perrito. Qué ganas de sentir desinterés por la política en lugar de asco, qué ganas de perder la sensación de estar al fin de un modelo político, alumbrando otro que será peor para casi todos.
Me lo decía el otro día un banquero venezolano rememorando la historia de El Tuerto Andrade. «Ese tipo era imbatible porque no era nadie, no había ido ni al colegio y no sabía absolutamente de nada». Cuando lo pillaron en Miami había robado 1.000 millones de euros y su país se había convertido en un escombrero.