CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Esto es lo que hay

Lo que hay, como resultado de las elecciones de abril, es un presidente al que no le importa echar abajo todas sus promesas con tal de mantenerse en el Gobierno. Un presidente que no duda en ir del brazo con el partido del que decía abominar y que Pablo Iglesias no era persona fiable. Hoy compadrean los dos, hay un vicepresidente primero del Congreso de Podemos y se negocian posibles carteras ministeriales y altos cargos para dirigentes de Podemos a pesar de que Sánchez explicaba antes qué supondría para España, de mal, un Gobierno con Podemos dentro.

Hay una presidenta del Congreso que cumpliendo indicaciones monclovitas protagoniza una operación innoble en la que no aplica el reglamento y, para retrasar hasta después del 26 la suspensión de los presos independentistas como diputados, coloca la pelota en el tejado del Tribunal Supremo sabiendo que solo a ella compete tomar la decisión. Servilismo y cobardía en el mismo plato. El TS ha respondido como correspondía: es Batet la que debe proponer a la Mesa del Congreso la suspensión inmediata.

Lo que hay es un Congreso en el que la extrema izquierda populista y los independentistas juegan a desprestigiar el parlamento provocando un circo continuo, y hay también una mediocridad generalizada que hace difícil sentir admiración no ya por la mitad de los diputados, sino por al menos media docena de ellos, por su trayectoria y buen hacer.

Hay una oposición de Vox que encandila a los que no quieren enterarse de qué significa ese partido, y hay un PP que sobrevive gracias a la lealtad de los que han sido desalojados de mala manera para promocionar a personas que de política saben lo justo. En algunos casos, nada. Casado, incomprensiblemente, se quedó quieto en su escaño ante las barbaridades consentidas por Batet , y no vale la excusa de que hay que guardar el respeto institucional. Rivera tomó la palabra indebidamente … pero hacía falta que alguien lo hiciera ante un Congreso desordenado, desaforado, gritón, alborotador, falto de respeto a las formas e insultante con lo que marcan las normas y el reglamento.

En estos 40 años de democracia se ha visto de todo, incluido un intento de golpe de Estado militar y una intentona golpista del independentismo catalán. Sin embargo, nadie sintió en peligro la estabilidad del país ni hubo miedo al futuro, porque al frente del Gobierno y de los partidos de la oposición había personas capaces. Con diferencias ideológicas y de modelo, pero con el empeño común de trabajar por los ciudadanos y construir un país fuerte y seguro. Todo eso ha saltado por los aires y, ahora sí, la situación es preocupante.

Pero es lo que hay, y toca apretar los dientes y aguantar las arremetidas. Algún día los españoles reflexionaran y elegirán a los mejores y no a los que saben venderse prometiendo lo que no se puede cumplir.


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No me llamó entonces demasiado la atención su reacción pues, dada su aparente edad, podía ser alumno, profesor o padre