CARTA DEL DIRECTOR

Francisco Javier Martínez


Hay vida después de la política

En estos días en los que el panorama político está más revuelto que nunca con la repetición de las Elecciones Generales por la inacción de la clase política y la exhumación de Franco del Valle de los Caídos, La Tribuna le acerca, querido lector, un reportaje que se sale de lo común: la vida de los exalcaldes de Cuenca después de abandonar la política activa. El periódico consiguió reunir a los cuatro regidores de los últimos 20 años y cada uno tiene una historia íntima detrás.
José Manuel Martínez Cenzano es ahora jubilado, mientras que el popular Francisco Javier Pulido sigue al pie del cañón del Hospital Virgen de la Luz como médico. Juan Ávila, del PSOE, ocupa un puesto de relevancia en una gran empresa del sector eléctrico y Ángel Mariscal, del PP, trabaja como veterinario de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Si no hubieran pasado por la política municipal, hubieran sido trabajadores de clase media y hoy ese reportaje sería ocupado por otras personas que durante unos años llevaron las riendas del Ayuntamiento conquense.
Muchas veces, cuando los políticos están en el sillón de la institución pública de turno, piensan que aquello será eterno, que nunca dejarán el cargo, pero todo en esta vida es pasajero. Entonces comienza otra vida, sumida en el anonimato del que algún día salieron. Entre los cuatro exalcaldes conquenses hay casos variopintos. Se encuentran los que volvieron a sus respectivos puestos de trabajo para continuar con su vida de funcionarios, los que se jubilaron y los que lograron auparse a un puesto en una gran empresa. De todo ahí. Pero lo que la experiencia de estos cuatro exregidores deja claro es que ser político nunca será una profesión, sino una condición que la sociedad les otorga.
Si los ciudadanos no les votan, ya pueden ser los políticos más profesionales, que se tendrán que ir, con cura de humildad incluida, para casa y empezar a buscarse un modo de vida al margen. Me hace gracia cuando en una entrevista una persona declara abiertamente que su profesión es ser político, porque pienso que qué será de él o de ella cuando acabe su etapa pública. Bueno, siempre les queda el recurso de las puertas giratorias por los servicios prestados, que de eso tenemos muchos casos en España. Pero no es la solución idónea, porque lastra el trabajo de esas empresas que con personas mejor formadas y profesionales obtendrían unos resultados más satisfactorios.
En fin, se demuestra que hay vida después de la política municipal, que es la más difíciles que hay, porque los administrados están a la vuelta de la esquina y a ellos hay que mirarles a la cara todos los días, antes, durante y después de haber ocupado la Alcaldía.