CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Se puede impedir

Se puede impedir que Pedro Sánchez sea investido. Se puede impedir que sea presidente un hombre que ha engañado a sus votantes, que ha antepuesto sus ambiciones personales a la Constitución, que se ha sometido a las exigencias de quienes romper España. Se puede impedir que gobierne alguien que ha provocado la indignación y la angustia generalizadas, con una última cesión a los independentistas: la celebración de un referéndum que se intenta difuminar con una terminología engañosa: consulta no vinculante. Hace semanas que miembros de ERC cuentan a los periodistas que esa sería una exigencia para abstenerse en la investidura. Una consulta no vinculante, decían, se puede convertir en vinculante si sale por mayoría la independencia, porque no habría gobierno que se resistiera a la voluntad expresada en urna por los catalanes.

Toda esa locura, a la que habría que añadir el nulo respeto de Sánchez al Jefe del Estado y a su indiferencia ante las descalificaciones de sus socios hacia la Corona, se puede impedir. De una manera muy simple y perfectamente factible: que una veintena de diputados se nieguen a votar a favor de Sánchez en la investidura. Solo eso.

Se dirá que eso rompe el partido, pero hace tiempo que el partido no existe, el sanchismo ha sustituido al Psoe. Sánchez se ha quitado del medio al PSOE y a sus órganos. No convoca al Federal desde antes de las elecciones de abril, evidentemente para abortar cualquier posibilidad de que alguien le plante cara aunque no cuente con la mayoría necesaria, porque ya se ocupó Sánchez de conformar ese federal con personas de su cuerda. Solo los electos le pueden cuestionar. Son por tanto los cargos electos regionales los que pueden señalar el camino a sus diputados.

Solo Lambán y Page se han atrevido a cuestionar los pactos infames de Sánchez, pero sus voces claman en el desierto si se quedan solo en eso. Podrían impedir que se concrete la investidura de un presidente mendaz y sin principios, que aboca a una España infernal y rota, con una fórmula que no es descabellada. El grupo parlamentario es mayoritariamente sanchista, ya se ocupó Sánchez de que así fuera al elaborar las listas, pero hay diputados que no ocultan en privado que se sienten escandalizados por la transformación de Sánchez. Pues que den el paso adelante, no van a perder su escaño por ello. Solo necesitan valor, coherencia y, quizá, que dos o tres dirigentes o ex dirigentes del PSOE de verdad, el de los principios, el de los valores, capitaneen la operación de salvamento. Suena grandilocuente hablar de salvamento, de salvación, pero es lo que necesita España este momento ante un candidato que no conoce barreras para cumplir sus objetivos.

¿Se hundiría el PSOE? No, porque no se puede hundir más de lo que está. Al contrario, podría aparecer el PSOE de verdad, el que ha dado tantos ejemplos de sentido de Estado.



Las más vistas