DESDE EL ALTO TAJO

Antonio Herraiz


A por ella, Irene Montero

Es de agradecer que Irene Montero comience a ser coherente con la religión que practica. Lo de la austeridad y la humildad que se lo aplique el que quiera, que eso no va ni con ella ni con Pablo Iglesias. Para hacer campaña, la portavoz de Podemos se ha fijado en una familia que vive en Barcelona. Las encuestas no les van nada bien y hay que pescar de donde sea. Dice Montero que Juan, Livia y sus tres hijos van a ser desahuciados por no poder afrontar la subida de su alquiler. «Abusiva», a juicio de Montero. Vayamos por partes.
Lo primero que ha hecho la con suerte de Galapagar -consorte es de machistas-, ha sido señalar con nombre y apellido a la propietaria de la vivienda. Cuando le han dicho que eso está feo porque se está golpeando contra el derecho a la privacidad, que ampara la Agencia de Protección de Datos, se ha puesto a reñir a todo el que ha osado opinar sobre tan evidente cuestión. Como los de Podemos son dados al estrambote, además, se ha producido la coincidencia de que hay una mujer que se llama igual que la propietaria del piso. Doble gracia. ¿Se acuerdan cuando los Iglesias-Montero se quejaban porque se había hecho público el lugar donde está su chocita? Ahora, su escrache particular no ha salpicado a una mujer, sino a dos. Una de ellas que, por cierto, no tiene nada que ver. «Me están destrozando», ha denunciado la segunda.
Pero hay más. La familia a la que trata de defender Montero -líbreme Dios de defensores como la lideresa de Podemos-, ha finalizado el contrato, que en 12 años no ha sufrido subida alguna. ¿300 euros en 12 años son abusivos? ¿Debía haberlo hecho de forma escalonada? Pues es una cuestión que deben dirimir los firmantes del contrato. El resto, podemos opinar, con voz, pero sin voto.
Hay más. Esta familia vive en el mismo centro de Barcelona, donde los alquileres se han encarecido de forma disparatada. Los datos están ahí. Montero piensa que esta familia tiene que seguir viviendo en el mismo piso y en la misma zona, pagando un alquiler de 1.000 euros. Lo de mudarse a otras lugares de la Ciudad Condal con menos glamour es de gente con poca clase. Barrios como Horta-Guinardó, el Clot o Sants no dan la talla para la líder de Podemos. Ella lo sabe bien. También Pablo Iglesias, el que iba a vivir en su piso de Vallecas toda la vida. Quien no tenga para pagar un casoplón en Galapagar con una parcela de 2.000 metros que se fastidie. Por miserable. En el centro de Barcelona, no es fácil encontrar un piso de determinadas dimensiones por la cantidad que están pagando. Pero en otras zonas de las misma ciudad, sí. Además, ¿cuántos miles de catalanes viven en el cinturón de Barcelona y se trasladan a diario a trabajar a la capital?
En cuestiones de vivienda, Montero está mucho mejor calladita. No sólo por lo de su humilde morada de Galapagar, tan sencillo de conseguir para ellos y que tantos perjuicios ha generado a la formación morada. Hay una parlamentaria de Podemos en Navarra, que se llama Tere Sáez que alquila una vivienda en Villava, muy cerca de Pamplona. Seguro que Tere pone el precio según cuadra la oferta  y la demanda. ¿Y qué hace cuando no le paga el inquilino? Le denuncia hasta que consigue echarlo de su casa. ¡Será desalmada! A por ella, Irene Montero.