COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Otra legislatura incierta

La que acaba de comenzar será la segunda legislatura consecutiva de incierto futuro, la tercera si se tiene en cuenta lo que ocurrió en la XII, con una moción de censura triunfante, que puso de manifiesto la dificultad de mantenerse en el gobierno con una mayoría muy minoritaria. En esta legislatura el partido ganador tiene aún menos diputados de los que tenía Mariano Rajoy y también menos apoyos para conformar una mayoría sólida. 

La legislatura comienza con tal incertidumbre que ni tan siquiera es seguro que tras la constitución de las Cortes pueda sucederse el siguiente trámite importante, la investidura del presidente del Gobierno por el Congreso, dado el curso que llevan las negociaciones entre el PSOE y ERC, las presiones que cada uno de ellos trata de colocar a sus pretendidos socios y las que reciben de sus propios entornos, de sus adversarios, de quienes ponen todo tipo de trabas para que puedan llegar a acuerdos, en las que no faltan las acusaciones de traición a los principios constitucionales, o de 'botiflers' en el caso de ERC por tratar de restar protagonismo a Quim Torra y a Carles Puigdemont y el entorno de Waterloo. 

La investidura de Pedro Sánchez, si se produce finalmente, no garantiza que la legislatura sea larga. Los socialistas tratan de que el compromiso de los independentistas se extienda a garantizar la gobernabilidad, o al menos dos años al gobierno de coalición, mediante la aprobación de los próximos Presupuestos Generales del Estado, la primera de las obligaciones del próximo Ejecutivo.

Si el Gobierno echa a andar, si logra tener unas cuentas públicas que no sean  las de Cristóbal Montoro, faltara por ver como es el desempeño de un gobierno de coalición, una experiencia inédita y si, en efecto, PSOE y Unidas Podemos, conforman un Consejo de Ministros unitario y que rema en la misma dirección, o se cumple la sospecha de que pueden ser dos gobiernos distintos en el que las discrepancias de fondo sobre algunos asuntos medulares,  sobre política territorial, acaben por aflorar y haga inviable su permanencia.

Cifrar la gobernabilidad a depender de ERC es un riesgo que quienes han podido evitarlo han pasado por alto por sus intereses partidistas toda vez que las urnas han arrojado una mayoría de izquierdas a la que se han sumado regionalistas y nacionalistas, que se han mostrado incompatibles con una posible suma de otros partidos en la que entre Vox. PSOE y ERC se la juegan y llegado al punto de haber comenzado las negociaciones, un paso atrás supondría un fracaso para ambos que pagarían en una nueva repetición electoral que dejaría la mayoría parlamentaria en manos de los tres partidos de la derecha.

La legislatura ha comenzado con la polémica del acatamiento de la Constitución con fórmulas que se salen de la norma pero que han sido validadas por la justicia cada vez que se han recurrido ante la justicia, y po r supuesto con  la presencia de Vox en la Mesa del Congreso gracias al apoyo del PP, que no abandona a los socios que le dieron poder territorial.

La incertidumbre con la que comienza la legislatura es un síntoma mas de la inestabilidad que va a presidir su devenir, si supera los dos próximos meses.