TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Atrezzo

Vas porque hay que ir, estás porque hay que estar, sonríes porque hay que sonreír. En tu caso, si te llamas Leo Messi, además subes al escenario porque hay que subir, hablas porque hay que hablar… Pero en cuanto te ponen un micrófono no oficial delante dices lo que hay que decir: «Cambiaría tener alguna 'Champions' más por algún Balón de Oro de menos».

Al final de El Juego («¿Qué se le puede regalar a un hombre que lo tiene todo?», Michael Douglas descubre que la tremenda aventura que acaba de vivir ha sido una carísima y costosa broma, puro atrezzo. Le ha servido para entretenerse, vivir emociones que la vida 'real' no le entrega y para desconectar… pero supongo que al día siguiente, y eso no nos enseñan en la película, habrá que volver al tajo, o sea, a entrenar y jugar partidos. Y entiendo que esa cara es la que dibuja Messi sobre el escenario: ¿Qué premios no relacionados con el juego (trofeos) se le pueden dar a un hombre que lo tiene todo?

Vas porque tienes que ir… pero pregúntale a Messi o a Cristiano (bueno, no, a Cristiano por si acaso no) si no prefiere una puñetera Supercopa de España o un gol al Atlético en el minuto 86 a seis balones dorados, ese galardón que cualquier español debía haber olvidado para siempre desde 2010 (cuando Xavi o Iniesta, campeones del mundo, estuvieron en el podio… pero lo ganó Messi). Y es entonces, en el momento en que escuchas la respuesta, cuando te das cuenta de que todo es un carísimo y costoso montaje.

Hay otra teoría: cualquier premio de esta calaña no otorgado a Messi en los últimos doce años ha sido un premio mal concedido. Que cada uno crea en lo que quiera, pero que no obligue a los demás a pasar por su aro. ¿Necesitamos que le den 'trofeítos' al muchacho para que sepamos que es el mejor? ¿En serio?