TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


El balón y las migajas

14/12/2019

Dos historias para ir finiquitando la semana. La primera, casi más sociológica que meramente deportiva: Joe Barton (ex jugador de Newcastle o City) ha dicho que «el fútbol femenino debería cambiar el tamaño de las porterías y el peso de la pelota». Sin pararse a pensar en la propuesta o profundizar en la noticia, Barton era 'trending topic' bajo una marea de improperios hasta que alguien dijo: «¡Eh! El balón de baloncesto es más pequeño y ligero en categoría femenina», y alguien apuntó que «el de balonmano también». «Tal vez no habría que cambiar la portería», aunque otros pensaban que «¿Has visto qué goles encajan algunas porteras por falta de corpulencia? Imagínate con balones más rápidos y menos pesados», de tal forma que «Sí, es posible que, si cambian el balón, también haya que cambiar la portería»… y la de Barton, mil insultos después, parecía una idea coherente y buena. La 'cosa' deportiva: tal vez el juego sería más ágil. La 'cosa' sociológica: estamos enfermos, pues odiamos primero y pensamos después.

La segunda, mirando los dos bombos de la Europa League y comparándolos con los de la 'Champions', es que los gigantes del continente ya tienen 'de facto' la Superliga que sueñan. No bajo la nomenclatura deseada, no en exclusiva y no sin el auspicio de la UEFA… pero la tienen: sólo habrá equipos de las cinco grandes Ligas en el sorteo de este lunes, mientras que en la Europa League (vale, a pesar de que se sorteen los dieciseisavos de final) hay representadas 18 Ligas diferentes. Entre esos gigantes y quienes gobiernan existe un pacto tácito de no agresión en el que ambos se sienten cómodos: siguen estando bajo mi paraguas(piensa la UEFA), sigo llegando a octavos con facilidad (piensa el gigante). Los demás, la 'Europa vacía', se reparten las migajas que caen.



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