Abril: 155 hospitalizados menos pero 170 fallecidos más

Leo Cortijo
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La última semana del mes fue trágica en cuanto al número de muertos diarios, ya que no bajó de siete desde el miércoles 22. Es más, han fallecido las mismas personas en los últimos nueve días que en los 18 anteriores

Abril: 155 hospitalizados menos pero 170 fallecidos más

Séptima semana de confinamiento... o primera de desconfinamiento. Todo depende del cristal con que se mire. Ya conocen aquello del vaso medio lleno o medio vacío. En lo últimos cinco días se ha dado un paso importante para avanzar en la tan ansiada desescalada. Los niños, por fin, como ya ocurría en prácticamente toda Europa, pueden salir a la calle. Con unas directrices muy claras, eso sí. El primer día de salida no estuvo exento de polémica, y es que se produjeron algunas imágenes ciertamente desalentadoras, sobre todo en las grandes ciudades. Salimos igual que los toros cuando salen de chiqueros: lanzados. Esperemos que eso fuera fruto del ansia de libertad y no de la falta de responsabilidad… Todo sea por no volver a recorrer el camino ya hecho.

Entre tanto, el presidente Sánchez compareció para anunciar el ‘Plan para la transición hacia una nueva normalidad’. Tal cual. Una hoja de ruta para las próximas semanas, escalonada y asimétrica, según la evolución de la pandemia en cada comunidad autónoma (Castilla-La Mancha es una de las más castigadas). Cuatro fases de desescalada de 15 días cada una en la que, si todo marcha bien, conseguiríamos esa ‘nueva normalidad’ a finales del mes de junio. Repetimos: si todo marcha bien. Las reacciones a la letra pequeña de este plan no se hicieron esperar desde todos los ámbitos. Sin excepción.

Ni a nivel político, pues la oposición y las comunidades han pedido más claridad y una mayor flexibilidad en su aplicación, teniendo en cuenta territorios tan diseminados como el castellano-manchego, en los que resulta más entendible tener como referencia áreas sanitarias y no provincias. Tampoco aguardaron mucho las reacciones sociales y económicas, sobre todo en los sectores de la hostelería, el turismo y el pequeño comercio, desconcertados con las normas impuestas, que entienden inviables con la apertura de sus puertas.

Con todo, Cuenca despide un mes de abril en el que no solo ha llorado amargamente por la pérdida de sus procesiones de Semana Santa 80 años después, sino por algo todavía más importante: la propia vida. 170 conquenses fallecieron a consecuencia del coronavirus, siempre según las estadísticas oficiales que suministra la Consejería de Sanidad. Presumible y tristemente, la cifra es mucho más alta que esa. La de fallecidos es una curva que esta provincia no termina de controlar. Desde el inicio de la pandemia, y ya va un mes y medio, su crecimiento es constante. 

De hecho la última semana ha sido especialmente dura en este sentido. El número de muertos diarios no ha bajado de siete desde el pasado día 22, alcanzándose los 11 el sábado 25 y el domingo 26. Para que se hagan una idea, han muerto casi las mismas personas en los últimos nueve días que en los 18 anteriores. Detrás de estos fríos números, nunca hay que olvidarlo, hay familias destrozadas y desconsoladas porque no solo han perdido a su ser querido, sino que además no han podido despedirlo como deseaban. Desde que se suministran estadísticas, ya son 234 conquenses muertos por la Covid-19.

Esta circunstancia hace que los datos de hospitalizados, siendo positivos, se tengan que tomar con mucha cautela. Desde el 31 de marzo, cuando había 189 personas ingresadas en el Virgen de Luz (el pico fueron 191 tres días antes) hasta este jueves, que había 34, la estadística se ha reducido por encima del 80 por ciento, o lo que es lo mismo, 155 pacientes menos en términos absolutos. Ahora bien, yendo más allá, se entiende que este baremo está estrechamente ligado al de fallecidos, y además, de forma inversamente proporcional. Hay menos gente ingresada en el hospital por coronavirus porque muchos de ellos no han logrado vencer la enfermedad.

Altas epidemiológicas. Sin ningún género de dudas, el dato más positivo de todos es el de las personas que reciben el alta epidemiológica, y que por tanto se consideran curadas. Hasta hace una semana, la Junta de Comunidades solo facilitaba esta estadística a nivel regional. Desde el pasado viernes ese total castellano-manchego se ha divido entre las cinco provincias y eso permite conocer que la conquense, desde el inicio de la pandemia, cuenta con 521 personas que han superado el coronavirus. De esta forma, el incremento es de un centenar desde que se facilitan datos: el viernes 24 las altas eran 420 y este jueves 521, es decir, un 24 por ciento más.

Por otro lado, en lo que se refiere a uno de los grandes epicentros del problema, las residencias de mayores, hay que destacar que 225 centros sociosanitarios de la región cuentan con algún caso positivo, de los cuales 39 se ubican en territorio conquense. El número de fallecidos en este tipo de centros no está provincializado, y el regional alcanza los 1.002 muertos.

Al cierre de esta edición, Cuenca cuenta con 1.784 casos de contagio por coronavirus desde el inicio de la pandemia. Ese número apenas representa el nueve por ciento del total de infectados en Castilla-La Mancha, que es de 20.071, según los datos oficiales que suministra la Consejería de Sanidad. De esos 1.784 casos, la provincia sumó en abril 1.491, pues marzo lo cerró con 293. Por tanto, el aumento porcentual fue superior al 500 por ciento.



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