Vidal Maté

Periodista especializado en información agraria


Bruselas responde a la crisis de los mercados

19/05/2020

Con varias semanas de retraso desde que se iniciara la crisis provocada por el coronavirus y, tras la insistencia de diferentes países como el caso de España por el hundimiento de algunos mercados consecuencia de los excedentes derivados del cierre de la restauración y dificultades para exportar algunos productos, Bruselas respondió en los últimos días con un paquete de medidas fundamentalmente de almacenamiento para enmendar la situación. En la Administración española hay satisfacción, aunque se considera que se ha producido con retraso provocando pérdidas que se podrían haber evitado si se hubiera actuado cuando se plantearon. Así como se valora su respuesta para la flexibilización de los plazos y las exigencias de requisitos para solicitar ayudas en materia de mercados, que ha sido lenta, como suele suceder en estos casos.
Para atajar la actual situación de los mercados agrarios y los problemas derivados en el mundo rural, las medidas comunitarias se plantean en cuatro niveles: almacenamiento de excedentes, autorregulación de algunos mercados, flexibilidad en actuaciones sectoriales y el desarrollo de un fondo en el marco de desarrollo rural para destinar recursos frente a la crisis de los mercados.
En el caso de los almacenamientos, la medida se aplicará para la leche en polvo ante la caída de los precios en las últimas semanas en un 25% por la dificultad para exportar a China y a otros países productores de petróleo tradicionalmente compradores. Ante esta situación, se ha decidido retirar  90.000 toneladas durante un período de entre tres y siete meses con un presupuesto de seis millones de euros. En mantequilla se estima que los precios han caído un 12% y, dada la situación excedentaria, se propone la retirada de 140.000 toneladas también paratres y siete meses y con unos fondos de 14 millones de euros. En queso, la situación es muy diferente en cada tipo de oferta, pero ante un problema generalizado se contempla retirar del sector 100.000 toneladas por un período de entre dos y siete meses con un fondo de 10 millones de euros. En carne de vacuno se estima que el cierre de la restauración ha provocado el hundimiento en las ventas y que no se ha compensado con un incremento superior al 40% en los hogares, por lo que se plantean retirar del mercado 25.000 toneladas entre tres y cinco meses con un presupuesto de 26 millones de euros. Finalmente, en ovino y caprino la propuesta de retirada de 36.000 toneladas con fondos de 20 millones de euros. En total 76 millones que llegarán a los 88,5 para operar también en otros mercados.
En materia de regulación de los mercados, Bruselas apuesta por la aplicación de las posibilidades que ofrece la normativa actual sobre los mismos a través de las organizaciones de productores en sectores como leche, patata, flores etc. a través de las organizaciones de productores. Estas acciones tienen como objetivo alcanzar una estabilización de los mercados y en ningún caso provocar cambios bruscos. En esa línea se hallan medidas como el almacenamiento de una parte de la producción para márgenes de tiempo que no sean superiores a los seis meses o el diseño de programas de producción y de oferta, medidas que Bruselas señala no tienen por qué ser cuestionadas, sino solo vigiladas por los servicios de Competencia. En España esta medida tiene una aplicación escasa en cuanto las organizaciones de productores, a diferencia de lo que sucede en otros países.
Un tercer punto en esta batería de medidas es el referido a la política de mayor flexibilidad para las actuaciones en diferentes sectores.
En el vino se contemplan medidas de destilación y almacenamiento además de otras referidas a la aplicación de diferentes programas y mecanismos como los plazos para la vendimia en verde o la posibilidad de aplazar la aplicación de las autorizaciones de plantaciones correspondientes a este ejercicio. Esta misma línea de flexibilidad se contempla para el sector de la apicultura, para el desarrollo de los programas actuales de calidad en el aceite de oliva y en el conjunto de las producciones de frutas y hortalizas en tiempos de crisis.
Finalmente, Bruselas contempla actuaciones en materia de desarrollo rural con el funcionamiento de un fondo para paliar los efectos de la crisis en el marco de los Programas de Desarrollo Rural donde se abre la posibilidad de destinar recursos para apoyar a los sectores más afectados. Se estudian ayudas de hasta 5.000 euros a nivel individual y de hasta 50.000 para pequeñas empresas.
En España, los efectos de la crisis hasta la última semana se han traducido en un incremento y estabilización final de la demanda alimentaria en una media superior de crecimiento del 30% en relación con el mismo período en el ejercicio anterior, lo que supone que prácticamente, lo que antes se vendía en la restauración en volumen, ha pasado a ser consumido en los hogares, aunque el valor de ese gasto es más bajo en cuanto la demanda tira hacia productos más baratos. Productos como los jamones de calidad, los ibéricos, las carnes especiales, vinos de más calidad, lechazos, cochinillos etc. son algunos de los más dañados. En lo que se refiere a los mercados, la mayor demanda desatada en los momentos de tensión por el estado de alarma, para los productos frescos en origen, las cotizaciones se dispararon en productos hortícolas como coliflor, calabacín, coles o patatas, dominando la estabilidad. En frutas subió la naranja y se cayó la fresa. Otra cosa son los precios en destino. Por el contrario, se han generalizado las caídas discretas en las carnes, graves en ovino y en los productos ganaderos al existir en todo momento una oferta más que suficiente para cubrir la demanda hasta en los momentos más punta. 



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