CARTA DEL DIRECTOR

Francisco Javier Martínez


Responsabilidad

18/10/2020

La incidencia del Covid-19 está en plena ebullición y la situación de la ciudad de Cuenca no es que sea extrema, pero los casos comienzan a aumentar y es mejor parar la propagación con medidas preventivas que después tener que lamentar más muertes y confinamientos masivos. Sin embargo, en estos tiempos de incertidumbre, hay que apelar a la responsabilidad de todos los ciudadanos para superar este trance sanitario cuanto antes, aunque la lucha se adivina larga en el tiempo.
Los casos en la ciudad rozan los 350 por cada 100.000 habitantes y ahora la labor de los rastreadores se hace fundamental para cortar las cadenas de transmisión del coronavirus y que no llegue a ser un contagio comunitario. Pero por muy buenos rastreadores con los que se cuente, la actitud de los ciudadanos es la piedra angular sobre la que se debe sustentar todo el sistema de lucha contra la pandemia. Sin embargo, en la realidad, la irresponsabilidad de algunos afectados provoca que el virus continúe entre nosotros y los contagios vayan en aumento.
Los médicos de Atención Primaria, verdadera puerta de entrada al sistema sanitario, se quejan desde hace semanas de la falta de atención de los pacientes cuando les dicen que deben permanecer en sus domicilios hasta conocer el resultado de la PCR o que éstas sean negativas y detrás de cada afectado no puede haber un policía para que no salga a la calle.
Pero uno de los verdaderos focos de transmisión se encuentra en la comunidad universitaria. A lo largo y ancho del país, la vuelta a las aulas en ciudades con campus consolidado ya sufren las consecuencias de la irresponsabilidad de los estudiantes jóvenes. Y no porque las instituciones académicas no pongan medidas de prevención, sino porque las fiestas, en este momento clandestinas, hacen el resto. Sin mascarillas, sin distancia social, en lugares cerrados, con consumo ingente de alcohol... son cócteles perfectos para la propagación de la enfermedad. La generación que bulle en la Universidad y que debe ser la que sustente el país en unas décadas parece ser excesivamente egoísta y con una falta de miras asombrosa ante una situación extrema como la que vivimos en estos momentos.
En definitiva, la responsabilidad de cada uno en su día a día es la clave para superar la pandemia, y cuanto antes. Si todos somos responsables con nuestro comportamiento, a buen seguro que pronto el coronavirus será un mal recuerdo y miraremos al futuro con el optimismo de que vamos a salir de ésta.