Victoria Lafora


No es la hecatombe

18/12/2019

Está claro que el acuerdo con ERC, sobre todo por el pacto de silencio que acompaña a las negociaciones y que lleva a algunos a especular sobre el límite de las cesiones al independentismo, produce un encendido rechazo. Que desde determinados medios de comunicación y portavoces de PP, VOX y Ciudadanos, se está trasladando la imagen de una capitulación del Estado de Derecho. Que la obsesión de Pedro Sánchez por mantenerse en la Moncloa, hablando con todos aquellos a los que denostó en campaña, contribuye a la incertidumbre ciudadana y al desprestigio (si es que queda algún escalón por bajar) de la clase política.

Pero no es la hecatombe; por mucho que los heraldos negros lo quieran hacer creer. Es cierto que después de alardear toda la campaña electoral con que no le cogía el teléfono a Torra, ahora ha tenido que llamarle a instancias de ERC y quedar para una reunión próxima. Aún así, hay que concluir que el "delegado de Puigdemont" es el President de la Generalitat con el que es de obligado cumplimento mantener relaciones institucionales. Al igual que con Urkullu o con el resto de los presidentes autonómicos, cuyo mandato viene reflejado en la Constitución. Esa que algunos ven en peligro estos días.

Sánchez pactó con Podemos a escasas horas de que se cerraran las urnas porque, por un lado, el crecimiento de VOX hacía imposible ningún acuerdo con el PP y, por otro, el batacazo de Ciudadanos les convertía en irrelevantes. Así lo confirmó el propio Casado tras reunirse con Sánchez en Moncloa: no habrá apoyo porque "sería un suicidio para el PP". Asimismo resulta chocante el pertinaz empeño de Inés Arrimadas en hablar de una mayoría de doscientos veintiún escaños de los Constitucionalistas, cifra está a la que ellos solo aportan diez escaños...

Es bastante arriesgado afirmar con seguridad que la sesión de investidura, como ansia el PSOE y sueñan en Moncloa, se produzca justo antes de las campanadas de fin de año. Al margen de la decisión del Tribunal Europeo sobre la inmunidad de Junqueras, el congreso que este fin de semana celebra ERC no va a ser un paseo militar de la actual dirección. No toda la militancia está dispuesta a asumir sin rechistar la desaparición en el programa de la vía unilateral para alcanzar la independencia o que pase a segundo plano la exigencia de un referéndum.

Así, mientras debaten en su congreso las vías para conseguir la independencia a la que no renuncian, miran de reojo a Quim Torra y a Puigdemont, temiendo que, una vez firmado el pacto con el PSOE en el primer trimestre de 2020, les convoquen a las urnas en Cataluña y carguen con el san Benito de "vendidos".

Y eso es lo que de verdad le quita el sueño a Pedro Sánchez: que, en un panorama tan endiablado, puedan echarse atrás en el último momento. Así que, como dijo Ábalos, "cuanto antes mejor".

Lo que sí parece inevitable va ser una fuerte subida de impuestos. No hay cuentas públicas que soporten el incremento de gasto que va a suponer el atender las exigencias de todos los partidos cuyos votos necesita Sánchez para no tener que sacar el colchón de la Moncloa.