TERCERA SALIDA

Jesús Fuero


Navidad

En esta época moderna, de seres primitivos llena, leemos el Evangelio y sacamos de sus fecundas parábolas el «porqué» de la resignación del cristiano, que hasta en la desgracia en vez de darse cobarde muerte aprende a soportar las penalidades de la vida, y de nada sirve que algunos le inflijan cobarde muerte. ¡Qué inmensa distancia hay de algunas doctrinas a la del fundador de la religión verdadera! San Juan fue el último precursor. No escuchemos a los profetas de hoy nos dice la biblia, que son todos falsos. El Bautista solo fue un hombre sabio y el segundo fue todo un Dios, el niño Dios que apartan del Belén y meten en contenedores, los pesebres del consumismo. La espada decidirá los destinos del mundo, ahora que los clarines que anuncian un nuevo apocalipsis resuenan a diario. Ahora que en lugar de aprender a leer se aprende a tolerar lo intolerable, a soportar las penalidades de los egos mundanos de quienes nos gobiernan. 
El pacífico viajero prefiere sendas perdidas, temiendo tropezar a cada instante con aventureros que lo despojarán arbitrariamente. Internarme en el bosque me trajo más consuelo que el Black Friday que evité. En el bosque movían alegremente los árboles sus verdes copas, canturreaban los pájaros á porfía, y adornó alguna flor el rústico sendero al que las setas en Diciembre aún se asomaban. Las ideas poéticas se alinearon en mi mente, acicalaron la serenidad de mi espíritu, fueron el aliño necesario para apreciar del augusto silencio de la floresta y tener el gozo del descubrimiento. 
   Una estrella iluminó el Belén, y yo creo en ella, porque es bueno para el hombre creer. La cruz que vemos asomar por entre las ramas en cualquiera de los paseos por Cuenca, ofrece abrigo y tranquilidad a quien en su protección confía. El sagrado madero corona la ermita donde el solitario santo vivió para la oración, el monasterio donde vivían piadosos varones para la sabiduría. En cualquiera de esos asilos hallaba el fatigado caminante el reposo anhelado. No debería ser delito sentirse a gusto mirando una cruz.
¿Quién que ame la patria, la religión de sus padres, lo bueno y lo bello dejará de admirarse por que llegó la Navidad? ¡Nadie! Lo virtuoso perdura, siempre la infancia lo es, y no se compra, pero conserva la honra de quien por otro vivirá para ser recordado. El virtuoso sabe de lo efímero y se empeña en ser fiel a sí mismo, sin ofender al prójimo, y si es preciso favoreciéndolo aunque el otro no lo entienda. Tristemente el hombre prefiere arrojarse en brazos de los que le pierden, a buscar su salvación en el seno de los que le humillan. La cruz del madero. Dios lo puso al mundo entre la nada y la eternidad. La verdad es alumbrada por el sol del mundo moral. Lugar de paso en donde somos probados es el mundo. Las balas dañan al acero, como el acoso o la persecución, a la virtud de quien surge la luz, la gloria del belén. La muerte corporal es la libertad del espíritu. Nos burlamos de la ignorancia de los que nos precedieron, y no advertimos que nuestro presente será motivo de risa para generaciones venideras. Nos lamentamos al ver tanta bajeza en los hombres. Pero no lo sabemos todo, que hay quienes se nos presentan como dignos solo porque de su dignidad esperan sacar provecho. Si tenemos en estima ciertas cosas poco valor damos a la vida. La tontería y la vanidad crecieron en la misma casa, siempre están cerca. Ahora que es Navidad fijémonos bien quien entra en nuestra casa y en qué casa nosotros queremos estar. La pasión más seductora y terrible es el amor. El viene precedido de la esperanza, le acompaña el goce, le siguen los celos, y estar loco delata a quien lo posee. El amor nos lleva a regiones yermas y desoladas, donde a veces solo moran los remordimientos y el macilento fastidio. 
Atraído por la novedad y esclavo de su rutina pasa el hombre la vida, buscando mudanza y deseando sosiego. En corazones grandes anidan deseos de gloria, la vanidad en las almas vulgares. Hay en toda sociedad más dolor a medida que hay más placeres. El peor de los opresores es el que tiraniza en nombre de la libertad. La filosofía quiere hermosear la vida, la Religión la llena. La independencia es la esclavitud del deber. En el Belén la verdad.