EL REPLICANTE

Alejandro Ruiz


Para temblar

El acuerdo entre Sánchez e Iglesias está muy claro: «La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte».
En su Congreso Extraordinario del año 1979, aquél añorado PSOE, ‘forjando el socialismo’, abandonó el marxismo como ideología oficial. Hoy Pedro Sánchez, con el eufemismo genérico del término ‘progresismo’ que vale para todo, repetido hasta el hastío, nos quiere meter directamente el cutre-marxismo en la Moncloa, representado por Pablo Iglesias y por toda la banda con la que tendría que pactar para conseguirlo. ¿Hay alguien ahí?
Simplemente imaginarse a Pablo Iglesias sentado en el Consejo de Ministros como Vicepresidente del Gobierno de España es para echarse a temblar, si el propio Pedro Sánchez marcó expresamente sus diferencias con Unidas Podemos en el debate electoral, porque «Jaume Asens, el cabeza de lista por Barcelona de Unidas Podemos, apoyó e incluso acompañó a prófugos de la Justicia española líderes secesionistas catalanes», y porque – continúa Sánchez - «Unidas Podemos lo que defiende es un referéndum de autodeterminación que lo que pretende es partir definitivamente la sociedad catalana, y que defiende que hay presos políticos en España».
Imaginarse a Pablo Iglesias sentado en el Consejo de Ministros como Vicepresidente del Gobierno de España es para echarse a temblar, si el propio Pedro Sánchez ha manifestado en más de una ocasión que «Pablo Iglesias hace de la mentira su forma de hacer política, y que el Partido Socialista no pactará con el populismo porque el final del populismo es la Venezuela de Chávez, que viene a ser la pobreza y las cartillas de racionamiento». De manera que cuando en la Sexta se echan las manos a la cabeza porque Vox dice que vamos directos a la cartilla de racionamiento, se les olvida decir que Vox se limita a repetir el mensaje de Sánchez.
Imaginarse a Pablo Iglesias sentado en el Consejo de Ministros como Vicepresidente del Gobierno de España es para echarse a temblar, si el día anterior al acuerdo con Sánchez escribía Iglesias, en apoyo de Evo Morales, que «en los últimos 14 años, Bolivia ha mejorado todos sus indicadores sociales y económicos», lo que no deja de ser un comentario objetivamente esperpéntico, salvo que en realidad se esté refiriendo Pablo Iglesias a los indicadores económicos del propio Evo Morales, o a los suyos.
Para temblar, si repasamos también los vídeos en la Red de Pablo Iglesias, donde reitera su admiración por el legado de Chávez como referente del buen gobierno, con patente buen rollito entre ellos, la colaboración directa, la militancia, el asesoramiento a la Revolución y el pleno convencimiento de que las políticas de inspiración bolivariana son aplicables en España, idea reiterada en vídeos, en ensayos, artículos, libros y conferencias de Pablo Iglesias. Para temblar.



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