TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


El drama de Pep

En el fondo, a muchos les gustaría que fuese eso, un «drama» de seis letras, o sea, un «dramón». Pero puede que Guardiola, estupendo cocinero antes que genial fraile, sepa perfectamente de qué va el juego: no siempre se puede ganar. Ni ser pluscuamperfecto. Ni mear colonia, como decían sus críticos. A veces tu equipo juega mal, el rival te gana y de repente todos se giran para mirarte a ti, el hacedor de milagros, el hombre que hizo de la victoria y la excelencia una rutina.

Esos críticos son los que desean su drama. Hay un componente personal (probablemente político) en ese deseo. Se trata de una crítica parcial, terriblemente sesgada, incapaz de detectar que Pep Guardiola ha sido una de las mejores cosas que le han pasado a fútbol español en su historia. Como Luis Aragonés, Del Bosque, Xavi, Casillas, Iniesta, Ramos y Piqué, Villa y Torres y Busquets en la sala de máquinas.

El Manchester City ha perdido cierta magia, es innegable. Aquel equipo descomunal de la 18/19 (sus cuatro títulos, incluida su Premier de 98 puntos, apenas cuatro derrotas y +72 en la diferencia goleadora) no carbura: solo en la primera vuelta ya ha perdido un partido más y encajado los mismos goles (23) que en toda la Liga pasada. En efecto, Guardiola puede tener un problema táctico con sus engranaje defensivo, pero el verdadero «drama» se llama «Liverpool», un equipo que ha ganado (a falta de lo que sucediera ayer en el enésimo partido navideño en Inglaterra) 17 de sus primeros 18 partidos de Liga (más un empate en Old Trafford), que ya es campeón de Supercopa y Mundialito y sólo un «dramón» de nueve letras mayúsculas («DRAMONAZO», con perdón) le puede quitar la Premier. Sencillamente, hay otros que lo hacen mejor. Algo que pocas veces le había pasado a Pep…



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