«Estamos muy contentos por los resultados del 25 aniversario»

Manu Reina
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El máximo responsable de la Fundación Antonio Pérez hace balance de la conmemoración del 25 aniversario, con récord de visitas y con infinidad de propuestas para poner a este referente cultural en el mapa nacional.

«Estamos muy contentos por los resultados del 25 aniversario» - Foto: Manu Reina

Un cuarto de siglo con un crecimiento exponencial. La Fundación Antonio Pérez (FAP) conmemoró el año pasado su 25 aniversario con la puesta en escena de una exquisita programación cargada de exposiciones, actividades y encuentros. Este centro se sitúa ahora como un auténtico referente cultural conquense y cautiva cada vez más la mirada de turistas nacionales e internacionales. El director de la FAP, Jesús Carrascosa, destaca el trabajo que se ha hecho y aventura que en este nuevo año habrá muchas «sorpresas». 

¿Qué ha supuesto para la FAP celebrar el 25 aniversario y cómo se afrontó una efeméride así al principio, con qué retos y objetivos?

Para nosotros era un reto en sí, el ser capaces de organizar eventos, actividades y una programación que respondiese a un momento tan importante como son 25 años. Por otra parte, también estábamos en un periodo de cambio de los objetivos de la FAP porque teníamos que darle un impulso a la fundación para convertirla, más allá de un museo, también en un centro. En un centro donde haya una convivencia entre todas las artes. Entonces, teníamos que conjugar esos dos factores y por eso digo que era un reto. Una vez que nos fijamos qué era lo que queríamos conseguir, empezamos a trazar objetivos. Queríamos hacer todo acorde a la trayectoria de la fundación con artistas de primer nivel. Que estas acciones hicieran visitas a Cuenca y luego rodear todo un núcleo de actividades, música, danza, congresos, presentaciones de libros, teatro... en definitiva un maridaje, como se ha puesto ahora de moda en la cocina, de todas las artes. Tengo que decir que nos lo hemos pasado muy bien.

¿Y lo han conseguido? ¿No cree que al final no todo es el resultadismo de las visitas, que también, sino que haya una huella cultural en la ciudad?

Estamos muy contentos con los resultados obtenidos. Eso sí, a mí me interesa mucho más lo que ha significado para la propia fundación y la forma de cambiar nuestros planteamientos, así cómo ha cambiado la percepción de la gente de la cultura. Ha habido muchas personas que por primera vez visitaban la FAP. La primera reacción es enfadarte, pero luego piensas y dices: qué bien que hemos atraído a gente. Ahora cada día tenemos más peticiones de artistas o de escritores para presentar o enseñar sus obras aquí en la fundación. Y eso quiere decir que ha calado en el mundo de la cultura y en la población en general. Ahora tampoco vamos a ser autocomplacientes porque hay que hacer muchas cosas y mejorar, ya que hay cosas que no han estado bien organizadas del todo. No obstante, en línea general, sí que estamos muy contentos por la respuesta que ha habido.

¿Qué supone la FAP, tras 25 años, en el sentir cultural conquense? ¿Ha dejado de ser uno de los grandes desconocidos y se ha consolidado como uno de los referentes más importantes de la oferta museística de la ciudad?

Sí. Nosotros en el mundo del arte somos muy conocidos porque contamos con un museo de prestigio en una ciudad donde el arte contemporáneo es muy importante. Teníamos controlado hacia dónde va la ciudad, pero teníamos el problema con el público en general. Y es ahí donde sí que hemos notado ese cambio. La gente de Cuenca, como me preguntabas tú, de repente se hace muchas preguntas e incluso te dicen que necesitan ir a un concierto o reservar entradas. Te paran además por la calle. Eso no ocurría antes. Solo era para gente que le interesaba el turismo. Y luego, es verdad que los conqueses aunque no vayan a veces a la fundación, somos muy de defender lo nuestro. Yo sé de mucha gente que no viene a las exposiciones, pero cuando viene un amigo o familiar, sube corriendo a enseñar la FAP con orgullo. Y eso, bueno, pues también quiere decir que somos esa referencia cultural. 

¿Por qué planteó la Diputación una inversión y una apuesta tan importante por la FAP? ¿En qué se traduce económicamente y cómo va a evolucionar?

Habíamos llegado a un tope con el presupuesto que teníamos y no podíamos seguir creciendo. Necesitábamos esa inyección para abordar, por un lado, ese mandato de la Diputación y Consorcio de la Ciudad de Cuenca de convertir esto en un centro más allá del museístico, un centro de convivencia de arte. Y por otro lado, mantener y aumentar, si podía ser, el nivel de lo que hacíamos, sobre todo a nivel internacional. Llevábamos con el mismo presupuesto desde hace más de una década. Desde el año pasado tuvimos 713.000 euros de presupuesto. La Diputación nos dio 600.000 euros y el resto proceden de diferentes organismos. Además, este año hemos tenido ingresos generados desde la propia fundación. 

El año se ha cerrado con más de una treintena de exposiciones, ¿cuáles son las que mejor han funcionado en visitantes y aceptación de la crítica?

Las críticas han sido estupendas, afortunadamente. Pero la que mejor hemos tenido no ha sido la que hemos hecho aquí, sino de las que hemos llevado a cabo en Valencia con la colaboración con el Museo Valenciano de la Ilustración y de la Modernidad (MuVIM). La exposición fue sobre 25 años de paz, donde se comparaba qué pasaba en España en veinticinco años de franquismo y qué pasaba en el extranjero. Nosotros aportamos la parte del exilio, que eran los cuadros que teníamos. Pasaron 800.000 personas para ver la exposición. Entonces, ahí sí que se mide bien la importancia de la exposición. De hecho, es tan estupenda y funcionó tan bien que nos la hemos traído a Cuenca, la parte nuestra, y la hemos dejado en una sala permanente, también como homenaje a la trayectoria vital de Antonio Pérez. También hemos tenido la exposición de la familia Andrea, que ha sido fantástica, o alcanzar repercusión en la prensa extranjera, que nos hace estar muy contentos. Sin olvidar tampoco la exposición de Salvador Victoria de San Clemente o la que tenemos ahora mismo en Huete de fotografía, ya que ambas son extraordinarias. Ha habido cuatro o cinco hitos y en líneas generales ha sido muy positivo.

Resultan claves las colaboraciones con otros museos, ¿qué línea se puede seguir en ese sentido para buscar sinergias y seguir creciendo?

En eso, continuamos. De hecho, el otro día, la Diputación de Valencia, que son los que gestionan el MuVIM, presentaban la exposición de Manolo Millares como una de las grandes exposiciones del año que viene. Y el centro de Manolo Millares más importante que hay en España es el nuestro, con nuesta sala dedicada a él. Creo que va a ser un año muy interesante con exposiciones, algunas sorprendentes y, especialmente, una sorpresa increíble, que esa no te la voy a contar porque va a ser un hito aquí en Cuenca. 

¿Cómo se involucra al público, especialmente infantil y también los expertos de la Cultura, en la relación con la FAP? ¿Las actividades y los congresos son un buen ejemplo de ello?

Que vengan niños es espectacular. Te dan muchísimo más de lo que tú les puedes dar. Tienen la mente abierta. Entonces, disfrutan, se apasionan y hacen unas cosas fantásticas que son momentos de felicidad. El programa didáctico seguirá siendo una realidad. Antonio Pérez se quedaba obras que hacían los propios niños. Por el contrario, la gente del arte son los que te ratifican, por así decirlo, que estás trabajando en buena línea. Los especialistas hablan muy bien de nosotros. El feedback del mundo del arte es estupendo.

Ahora mismo hay cuatro sedes, ¿cómo funcionan cada una de ellas y cómo ha sido la evolución? Especialmente la de Sigüenza porque es la última en abrir y evidencia el carácter transgresor de la FAP. 

La FAP tiene esa idea transgresora. Las sedes de San Clemente y Huete están plenamente consolidadas porque ya tienen una trayectoria, sobre todo San Clemente. En Huete es verdad que habría que acabar todo el edificio para que pudiésemos desplegar todo el potencial que tenemos, que es el triple o el cuadrúple de lo que podemos hacer ahí. Y el nuevo, el de Sigüenza, va más despacio. Pero es que lleva cinco o seis meses en marcha. Es cierto que también necesitamos mucho la implicación del Ayuntamiento. No podemos estar ahí todos los días y no podemos hacer inversiones. Nosotros podemos prestarle las obras. Ellos tienen que hacer también que vaya gente. Ahora mismo son 600 visitas. Yo creo que debería haber ido más gente, dado el nivel de turismo que tiene Sigüenza. No estoy contento. Y luego, Tarancón, que espero que sea una realidad a finales de año o inicio de 2025. 

La FAP intercala, a través de un ambicioso programa, diferentes disciplinas artísticas... ¿intercalar tanta variedad es una de las claves del éxito?

Antonio Pérez entregó la colección. Él era multidisciplinar y tenía interés por todas las cosas. Esa impronta la tenemos nosotros, donde necesariamente todo tiene que estar interrelacionado. No son suma de cosas, sino entrelazar cosas. Que así era la vida de Antonio, por lo que aquí tiene que tener cabida todas las artes. 

Y a todo esto, ¿qué piensa Antonio Pérez de todo lo que se ha conseguido en este 25 aniversario y a lo que ha llegado lo que un día él ingenió?

Antonio está muy feliz porque él pretendía que se salvase su colección y quedase permanentemente en algún sitio. No se imaginaba que habría un museo. Cuando donó la pieza no existía ni la idea de la fundación. Antonio siempre ha estado enormemente orgulloso de todo e incluso, en muchas ocasiones, no daba crédito de lo que hemos ido consiguiendo. Le ha parecido una locura maravillosa. Ahora que no habla, te lo escribe o te lo dice a través de gestos. Se le escapa la lágrima y se pone muy feliz cuando le cuento todos los avances. A mí, por solo eso, me compensa el trabajo que hago. La pena que tengo es que Antonio Pérez no puede ver y disfrutar todo lo que estamos consiguiendo. Él nos ha hecho y nos ha cambiado todo. 

Cierre los ojos y contemple los 25 años. ¿Cuál es el futuro de la FAP?

Creemos todos en el proyecto de la FAP y en que pueda ser un arma de futuro y desarrollo para Cuenca. No podemos dejar nunca que vaya a menos. Que este museo sea una referencia internacional es el objetivo. 

Dice Álvaro Martínez Chana que el arte en la FAP no solo se contempla, también se disfruta, lo que equipara como una Casa de la Cultura… ¿qué le parece?

A mí me parece muy bien. Una Casa de la Cultura es todo. Es la cultura la que ha hecho que la gente viaje, que aprenda, que se forme, que se acerque a lo que es el hecho cultural en sí. Pero lo dices y si no tienes la referencia de lo que es una Casa de la Cultura, quizás no valoras las palabras. Las Casas de la Cultura son templos. Pues eso es para mí cuando lo dice el presidente. Es emocionante ser un centro que emane cultura desde todos los puntos de vista.

¿Qué papel juega la cultura en un momento como éste en el que en algunos lugares se ve coartada por cuestiones ideológicas o políticas? ¿No es eso algo más propio del pasado?

Hay que estar constantemente en alerta e intentar no perder ni uno solo de los derechos de los ciudadanos. Tenemos que ser conscientes de que si bajamos la guardia, lo perdemos. Hay cosas que aunque no te gusten, hay que tolerar y aceptar. Y en todo caso, hay algo muy importante que es la capacidad de elegir. Si no te gusta una obra de teatro o una exposición, no vayas. Pero porque no vayas, tú no tienes que prohibírsela a los demás.

El aniversario no debe quedar solo aquí, ¿qué retos se plantean para la FAP en este año que ahora empieza?

Este año llegarán muchas sorpresas que van a gustar mucho y que van a sorprender, una en especialmente que vamos a lanzar, pero por ahora no puedo desvelar nada. Una vez más contaremos con una programación muy completa que nadie puede perderse y que estoy seguro que va a tener una acogida muy positiva. El año es muy prometedor y desde la FAP vamos a seguir trabajando como hasta ahora para seguir creciendo. Las puertas de nuestro museo estarán abiertas para todos.