Jesús Fuentes

ÁNGULOS INVERTIDOS

Jesús Fuentes


Barrios feos

22/09/2023

Los franceses, tan chauvinistas ellos, han abierto un debate público sobre un concepto provocativo, inventado en 2010: La Francia fea. En España, donde lo que existe son remedos nacionalsocialistas en lugar de chauvinismo, también se debería debatir sobre  qué hacer con los barrios feos, que son abundantes  en casi todas la ciudades. Los franceses centran el debate en los barrios  de la periferia y las zonas comerciales de esos barrios, construidos hace 50 años. Las 'banlieues' de donde provienen los combativos chalecos amarillos. Si desde París viajamos a Toledo nos será fácil divisar desde las escaleras mecánicas de Recaredo, una perspectiva casi completa de la fealdad de los barrios de Toledo. Prácticamente todos  se levantaron a finales en los años setenta y ochenta en la periferia del Centro histórico. Palomarejos, Buenavista, Santa Teresa, Santa Bárbara, o el Polígono integran el catalogo de barrios feos. Algunos edificios de la avenida de Europa se incluirían en este concepto, excepto, en parte, los construidos por 'Repalsa' que aspiró a un cierto estilo y a una calidad en los materiales de construcción, ignorados en los otros barrios. En el resto se impuso la avariciosa economía especulativa de beneficios grandes, estética nula y materiales de calidad ínfima para una sociedad mesocrática, no muy exigente.
En los años referidos era evidente la necesidad de vivienda en Toledo. El Centro histórico no daba para más por las restricciones constructivas y por el cambio de hábitos de vida. A imitación de la desaforada construcción de Madrid se levantaron edificios de ninguna estética y de calidad mínima, a la que se acompañó de urbanizaciones, calles y acerados, con materiales pobres y con la pretensión mimética de reproducir el modelo oscuro de las barriadas Madrid y alrededores. Hoy los barrios de Toledo no solo son feos, también son lugares  degradados por el  tiempo y el uso. Lo cual contribuye a aumentar la vulgaridad de su grisura.
Todos ellos piden a gritos unas rehabilitaciones estéticas y de calidad, derivadas de las exigencias del cambio climático, para evitar el dispendio del suelo, y por la necesidad de revitalizar el pequeño comercio que, de momento, anulan los centros comerciales. Son necesarios espacios cercanos, más acogedores, más modernos, más verdes, más protegidos contra las amenazas climatológicas, menos dependientes del automóvil. ¿Tenemos la capacidad suficiente para soñar y reconstruir  barrios que no sean tan feos?