'El Juglar', por tierras de Castilla-La Mancha

Antonio Pérez Henares
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Las tierras de la región sirven de escenario al desarrollo de la trama de la última novela de Antonio Pérez Henares, que recorre Huete, Toledo, Cuenca, Atienza, Molina o Calatrava la Vieja

Molina de Aragón, enclave de los poderosos Lara, es uno de los protagonistas de la novela - Foto: Javier Pozo

'El juglar', es ante todo, una novela, la más novela de las últimas que he escrito, donde los personajes de ficción son los grandes protagonistas, quienes sustentan la trama y le dan vida al relato, aunque enmarcados con hechos, escenarios y grandes personajes históricos. Pero es, antes que nada, ficción. Es aventura, drama y risa, amor y pasión y desamor, y rencor, batallas, victorias, derrotas, ambición, desesperación y traición.

Recrea una Edad Media donde existen no solo la espada, la sangre y la muerte, sino también la vida, el color y la música. Un fresco por el que transitan las gentes de a caballo y los de a pie, los reyes y los condes, los labriegos, los siervos y los mezquinos. Viaja por la historia y por los lugares donde se escribió, por los reinos cristianos, por los caminos de Santiago, por las cortes occitanas y por las taifas moras.

La voz que la cuenta es la de los juglares y la de uno que las funde a todas en un cantar. Pero la novela, siendo ficción, incuba una probabilidad y hace una apuesta de quién pudo ser el gran y desconocido autor, dónde nació y dónde escribió. Y por qué y por quiénes se escribió el más famoso y recitado cantar, el de 'Mio Cid'.

En el Alcázar de Toledo se desarrolla una velada juglarescaEn el Alcázar de Toledo se desarrolla una velada juglaresca - Foto: David PérezPero al autor de 'El juglar', que soy yo, le ha sucedido que, al ir por los senderos y lugares y descender en el tiempo, y escudriñar a los personajes reales por los archivos, las tumbas, los linajes y las crónicas, que la historia le salió al encuentro. Empezó a asaltarle y a descubrirle lo que sí fue y acaeció, y hasta estuvo y está escrito, pero hoy permanece oculto y desconocido. 

'El juglar' son tres voces  de tres personajes en tiempos históricos concatenados de muy diferentes estatus y situaciones, desde la del humilde cazurro de plazas y mercados, a tener entrada en castillos y hasta llegar a la corte del rey. Abuelo, padre e hijo inician cada cual su andadura, saliendo el uno de Cardeña con la mesnada cidiana hacia el destierro, llegando el otro a la corte occitana de Alfonso del Jordán y terminando el tercero siendo monje y fundiendo todas las voces y acabar por dar a luz al gran poema con el que las huestes castellanas armaban su corazón para acudir a la más crucial batalla contra el infiel: la de Las Navas de Tolosa.

Las tierras castellanas, y buena parte de las manchegas también, de nuestra región tienen un gran  protagonismo  en la narración. Toledo, la capital del Tajo, y su alcázar alcanzan especial relevancia en el desarrollo de la trama y la acción. Son particularmente reseñables algunos pasajes, como la defensa de Álvar Fáñez, su primer alcaide cristiano, o la salida a lo alto de la fortaleza de la esposa del Alfonso VII el Emperador, doña Berenguela, rodeado de sus damas cantando y tocando vihuelas y cítaras ante el estupor de los jefes almohades que cercaban la ciudad. Es también muy reseñable la velada juglaresca que se celebró en una de las estancias del recinto tras la coronación del Alfonso VII, en la que el rey estuvo acompañado de nobles occitanos, entre ellos su leal y valeroso primo, Alfonso Jordán, conde de Toulouse, y su corte provenzal. 

Calatrava la Vieja, llave de entrada en territorio musulmán en la época en la que se desarrolla esta novelaCalatrava la Vieja, llave de entrada en territorio musulmán en la época en la que se desarrolla esta novela - Foto: Rueda VillaverdeTambién están muy señaladas en la obra las tierras alcarreñas de Guadalajara, el Henares, y de manera muy destacada, la villa y señorío de Molina de Aragón, enclave de los muy poderosos Lara, la familia preponderante en todo el reino al haber tenido la custodia del Rey Niño, luego el gran Alfonso VIII el de las Navas. Molina aparece de continuo en la historia y en el 'Cantar' y mucho tiene que ver con ello que su principal impulsor fuera el II señor de Molina, Pedro Manrique de Lara, cuya primera mujer fue doña Blanca Garcés, hija del rey navarro García Ramírez el Restaurador, nieto por parte de madre de propio Rodrigo Díaz de Vivar. 

Cuenca está también muy presente, pues ante ella murió defendiendo la tienda de su rey don Nuño Pérez de la Lara, que fue su ayo durante la minoría de edad de Alfonso VIII. Y no falta tampoco Huete, defendida de los almohades por el sobrino de este y ya citado Pedro Manrique, y no dejan de asomar la poderosa Atienza, la estratégica Zorita  de los Canes,  señoreando los pasos del Tajo Alto, o Sigüenza, con sus obispos y del cañón del río Dulce. Calatrava la Vieja, llave de entrada en territorio musulmán y las riberas del Guadiana acude también a la cita.