Los primeros molares de mamut ya se pueden admirar en Cuenca

Miguel A. Ramón
-

Estos vestigios de hace medio millón de años se muestran desde hoy al 15 de diciembre en el Museo de Cuenca y, tras exhibirlos en Navidad en El Provencio, regresarán para su exposición permanente en la capital

Los molares del mamut se podrán ver a partir de hoy en el Museo Arqueológico. - Foto: Santiago David Domínguez Solera

Cuatro prospecciones arqueológicas, desde 2019, en el yacimiento paleolítico de El Pinarico, en El Provencio, por parte del equipo de investigación liderado por el arqueólogo conquense, Santiago David Domínguez, han sido necesarias para completar por primera vez en la provincia de Cuenca dos molares de mamut, que desde este martes y hasta el 15 de diciembre se exhiben en el Museo Arqueológico de Cuenca.

Unos vestigios de hace medio millón de años, con los que el museo conquense estrena su  nuevo espacio 'Novedades del Museo de Cuenca' y que vienen «a cubrir una laguna muy importante que teníamos en la provincia en torno al Paleolítico, donde no contábamos con restos de fauna de esa época, tan solo unos pocos restos de industria lítica, como bifaces», asegura a La Tribuna el director del Museo de Cuenca, Miguel Contreras.

Pero estos molares de mamut, de casi 40 centímetros de longitud y entre 10 y 12 de ancho, no pasarán todavía a formar parte de la colección permanente del museo, antes se exhibirán durante estas navidades en ElProvencio, para, a continuación, regresar a la capital y quedarse de manera definitiva en el espacio dedicado al Paleolítico y el Pleistoceno.

Eso sí, no lo harán solos, puesto que irán acompañados, tal y como explica Contreras, de dientes de caballo, restos de jabalí, algunas conchas de almejas de río de una especie ya extinta de la familia de las Corbiculidae y distintas herramientas líticas de sílex y cuarcita, ejemplos del Pleistoceno procedentes de las excavaciones en el yacimiento provenciano, auspiciadas por el Consistorio.

No es de extrañar que el director del Museo de Cuenca se muestre muy contento por esta próxima incorporación a los fondos y considere que «será un revulsivo muy interesante no solo para el museo, sino también para el público, que podrá imaginarse cómo podría ser el hábitat en esa parte de la provincia de Cuenca hace más de medio millón de años». 

Contreras confía, por último, en que ésta no sean las únicas piezas que vayan a pasar por este nuevo espacio de novedades y solo sea el principio.