El debate sobre el estado de la oposición

Pilar Cernuda
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Los partidos que harán frente al Gobierno en el Parlamento esta legislatura tampoco van a tener una travesía fácil y así lo anuncian al advertir a Pedro Sánchez que van a hacer valer sus votos ley a ley

El debate sobre el estado de la oposición - Foto: Alberto Ortega

Hay que partir de un hecho irrefutable: la oposición que más preocupa a Sánchez, la que le hace más daño, es la calle. En su prepotencia, nunca admitirá que un partido, o un dirigente político, puede hacerle tambalear o incluso destruir, pero las manifestaciones masivas le están afectando más de lo que reconoce, aunque jamás se permite el lujo de demostrar signos de debilidad. Sin embargo, personas de su confianza, confiesan que la envergadura de las manifestaciones contra la amnistía, contra su persona, le afectan más de lo que puede parecer. Con un ingrediente que jamás pudo sospechar: las muestras de rechazo a dirigentes socialistas y a él mismo. Se multiplican los casos de destacados socialistas nacionales, regionales y locales que en cuanto ponen un pie fuera de sus domicilios reciben reproches e insultos.

La situación no le quita el sueño a Sánchez porque es sabido que nada se lo quita, pero añade tensión a sus relaciones con la oposición. Que desde el punto de vista parlamentario solo son dos. En las próximas semanas, meses, habrá que ver si Podemos, desde la propia izquierda, se convierte también un partido de la oposición.

Pablo Iglesias detesta a Sánchez y, casi al mismo nivel detesta a Yolanda Díaz, mujer que le debe su carrera política y su ascenso a la cumbre. Fue Iglesias quien le dio alas en Podemos, la propuso para ministra, para vicepresidenta e incluso para candidata de Podemos a la presidencia del Gobierno. Respondió Yolanda expulsando del Ejecutivo y del Parlamento a su mujer, Irene Montero, y a la secretaria general, Ione Belarra.

Podemos no se quedará de brazos cruzados. Tiene fuerza, cinco escaños en el Congreso, y se va a hacer valer en un escenario en el que Sánchez necesita todos y cada uno de los votos.

La dirección morada ha echado cuentas y tras tantear la posibilidad de pasar al grupo mixto, ha decidido mantenerse en el de Sumar porque dispondrá de más dinero para su subgrupo parlamentario y también de más tiempo de intervención en los debates. Proyecta presentarse a las europeas en junio y restar votos a Sumar, debilitando así la mayoría en la que se apoya Sánchez. 

Aspiraciones de Errejón

En Sumar se viven más desencuentros, además de los relacionados con Podemos. Íñigo Errejón quiere ser portavoz del grupo parlamentario, en lugar de Marta Lois, diputada gallega muy cercana a Yolanda Díaz. 

Errejón no ha entrado en el Gobierno, pues Díaz se ha inclinado por la madrileña Mónica García, «médico y madre», como se autodefine, para el Ministerio de Sanidad, y él considera que tiene más experiencia política y parlamentaria que Marta Lois, que por otra parte no tuvo una intervención excesivamente brillante en el debate de investidura de Núñez Feijóo. El líder de Más País se colocaría así en un primer plano dentro de Sumar… lo que con toda seguridad no gustaría a Díaz, con menos recorrido y saber parlamentario. 

También se observan pasos en los restantes partidos que son socios de investidura de Sánchez pero han anunciado que no garantizan su apoyo legislativo, sino que decidirán en cada ocasión en la que se presente un proyecto de ley. 

Es sabido que Junts y ERC están enfrentados, igual que Bildu y PNV, además de las tensiones internas que hay en Sumar, pero lo que se ha visualizado en los últimos tiempos es una especie de alianza entre PNV y Junts -que históricamente se han movido en el nacionalismo de centro derecha, aunque los peneuvistas no se han radicalizado tanto como Junts- y entre ERC y Bildu, dos partidos de izquierdas, el primero de ellos independentista y el segundo con raíces terroristas. 

El comportamiento de todos ellos se verá en función de qué leyes lleve Sánchez al Parlamento, y qué precio esté dispuesto a pagar para mantener los votos que le permitirían su aprobación. 

El proyecto que más inquieta en estos momentos en la Moncloa es el de los Presupuestos Generales del Estado. El Senado, entre sus escasas atribuciones, tiene la de vetar el techo de gasto y, de hacerlo con los del 2024 el Gobierno necesitaría ese nuevo techo. De no aprobarlo, tendría que aplicar la deuda límite de 2019, pues los siguientes fueron extraordinarios ya que la pandemia impedía al funcionamiento habitual del Parlamento.

Estos últimos días el Gabinete estudia cómo podría hurtar esa competencia a la Cámara Alta, y lo va a hacer aprobando una ley la Baja.

Sin salir de casa

El PP lleva semanas haciendo una oposición más firme de lo habitual, con movilizaciones en la calle que han resultado masivas, con Vox apoyando algunas de ellas, aunque el partido de Abascal se queja de que el PP no apoya sus convocatorias. Ni lo va a hacer. La estrategia del PP en este momento, y parece que va a mantener, va a ser marcar distancias con Vox, lo que ha provocado quejas de la dirección de este partido, incluso con amenaza de sus portavoces más radicales de romper las alianzas que mantienen en autonomías y ayuntamientos, lo que aparentemente no preocupa en el seno de los populares. 

Los sondeos -han perdido credibilidad pero se siguen encargando- indican que el PP crece mientras Vox y el PSOE bajan, lo que da confianza a Feijóo en el futuro hasta el punto de que no está seguro de que, en el caso de que desde Bambú se decida la ruptura de las coaliciones de Gobierno, todos los parlamentarios y concejales de Vox asuman la ruptura una vez que han conocido las ventajas de formar parte de los gobiernos.

El líder conservador quiere hacer oposición a todos los niveles y en todas las circunstancias, incluido el Parlamento Europeo, donde se ha discutido el proyecto de amnistía de Sánchez en el pleno de Estrasburgo esta última semana y, aunque no hubo resoluciones, la imagen del secretario general socialisa ha quedado tocada por las intervenciones del PP y Vox y también del dirigente del PPE europeo, Manfred Weber.

Nuevas caras en Génova

Mientras, en Génova 13 se esperan cambios. Los rumores son muchos pero quienes de verdad saben qué prepara Núñez Feijóo aseguran que en el momento de escribir esta crónica no ha comunicado a nadie cuál es su esquema de dirección. Lo único seguro es que los cambios se producirán en los días inmediatos porque así lo declaró públicamente y que Cuca Gamarra ha sido confirmada como secretaria general y perderá la portavocía en el Congreso porque Feijóo ha decidido que no se acumulen dos cargos en la dirección nacional. El resto son especulaciones, aunque es evidente que los protagonistas de los cambios, para bien o para mal, serán Miguel Tellado, Elías Bendodo, Carmen Funes, Borja Sémper y Esteban González Pons, el núcleo duro.

El próximo miércoles los reyes inaugurarán oficialmente la nueva legislatura con un acto solemne en el Congreso en el que don Felipe pronunciará un discurso que se espera con gran expectación.

La situación política es delicada. Por primera vez no va a gobernar el partido que ha ganado en las urnas, Sánchez ha comprado votos a partidos que han exigido a cambio iniciativas que él ha aceptado provocando gran polémica y malestar incluso en sus filas y que tratan de paralizar jueces y fiscales.

La oposición va más allá de los partidos que se sientan en el parlamento. Se suman colectivos muy distintos, entre ellos los mencionados jueces y fiscales pero, sobre todo, se visualiza en la calle. Una calle que ha obligado a Pedro Sánchez a incrementar el número de automóviles de su caravana oficial, o que los ministros se lo piensen cada vez que quieran asistir a algún acto privado, comer en un restaurante, ir al cine o acercarse a la peluquería. Su vida privada se circunscribe a las cuatro paredes de su domicilio.