Mediática crónica negra

Agencias
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Muchos crímenes dejan manchas imborrables, aunque el caso más destacado de 2023 sucedió a 10.000 kilómetros de España con el nieto e hijo de actores famosos, Daniel Sancho, como supuesto autor de un truculento asesinato

n la isla tailandesa de Phangan con Daniel Sancho protagonista fue el suceso más mediático por el que será juzgado este año. - Foto: EFE/ Somkeat Ruksaman

Alejo Vidal-Quadras, Álvaro Prieto, Elisa Abruñedo, los ocho niños de Colmenar Viejo... Son nombres propios que han ocupado las páginas de sucesos de 2023 en España, aunque la crónica negra más mediática se ha escrito a más de 10.000 kilómetros con otro nombre propio: Daniel Sancho.

Y a estos nombres se han sumado los de tres locales: el restaurante Burro Canaglia, en la madrileña plaza de Manuel Becerra, y el de las discotecas Teatre y la Fonda Milagros de Murcia, que sufrieron incendios mortales en el año en el que se conmemoraba el 40 aniversario de la mayor tragedia causada por el fuego en una sala de fiestas, la de Alcalá 20, donde murieron 81 personas.

No obstante, el crimen de todos los crímenes no ocurrió en España: el caso de Daniel Sancho. No fue el más mediático solo porque su protagonista fuera hijo y nieto de actores muy famosos, sino también por el lugar paradisíaco donde ocurrió -la isla tailandesa de Phangan-, por la truculencia en la muerte, con descuartizamiento incluido, y por la propia víctima. Zapear en agosto solo tenía un objetivo para muchos españoles: enterarse de la última hora de este siniestro suceso. Lo tuvieron fácil. No había programa mañanero y vespertino de televisión que no la contara.

Daniel Sancho recorrió los más de 10.000 kilómetros que separan España de Tailandia para encontrarse con el cirujano Edwin Arrieta, quien realizó un trayecto más largo -casi 17.000 kilómetros- para verse con el joven español.

Lo que pasó en la isla ya se ha contado miles de veces. Y volverá a contarse porque en 2024 -en concreto desde el 9 de abril y hasta el 3 de mayo- Sancho será juzgado en Tailandia por un delito que en ese país está castigado con pena de muerte. Mientras, el joven permanece en prisión provisional en la isla de Samui.

Y ya que estamos fuera de España, un trocito más se ha escrito en Brasil, donde el 23 de noviembre fueron acribillados a tiros en Porto Seguro el chef español David Peregrina y su mujer Érica da Silva Santos. La investigación apunta a una venganza de un antiguo empleado del cocinero profesional.

Y... ¿quién encargó matar a Vidal-Quadras? 9 de noviembre de 2023. Ese día era fiesta en Madrid, la Almudena, patrona de la ciudad. El cofundador de Vox Alejo Vidal-Quadras caminaba muy cerca de su casa, en la calle Núñez de Balboa, una zona donde su partido protagonizó protestas contra el Gobierno durante la pandemia.

Desde una moto, alguien -las autoridades policiales creen que un francés de origen tunecino- disparó al político. Afortunadamente, no le mató, pero tuvo que estar dos semanas hospitalizado.

En un país sumido en una constante polarización, hubo quien pensó en un atentado con tintes políticos. Pero no. Parece que el encargo viene de fuera y la Audiencia Nacional ha decidido investigarlo como un delito de terrorismo por si el ataque procediera de una organización relacionada con el régimen iraní, dados los contactos de la víctima con la oposición de ese país.

Por ahora, un hombre está en prisión por estos hechos y otro y una mujer en libertad tras haber sido detenidos. ¿Quién apretó el gatillo? ¿Por orden de quién? La operación Tercio continúa.

Otra fatal muerte. La del futbolista Álvaro Prieto de 18 años, estudiante de Ingeniería y jugador en los juveniles del Córdoba CF. Su desaparición, el pasado 12 de octubre, podría haber sido una más de los miles que se producen cada año y haber pasado desapercibida, como cientos de ellas.

Pero enseguida se constató que podría ser un caso de riesgo y comenzó una intensa búsqueda que trascendió a los medios. Álvaro había ido el día anterior desde Córdoba a Sevilla para pasar la noche con amigos e iba a volver en el AVE esa mañana del día 12. Se agotó la batería de su móvil, no encontraba su billete e intentó colarse.

Murió electrocutado por el contacto con la catenaria al subirse al techo de un vagón. Un cámara de RTVE recogió casualmente la imagen de su cuerpo encajado entre dos vagones. El caso deja muchos interrogantes, desde los motivos por los que Álvaro no quiso cargar el móvil, como le ofrecieron en la estación, hasta por qué se tardó tanto en encontrar su cuerpo si murió ese mismo día.

Mismos errores

Han pasado ya cuatro décadas del incendio de la discoteca Alcalá 20 de Madrid. Meses antes de esta efeméride, en abril, un incendio en un restaurante italiano de la capital española dejó tres muertos y varios heridos. Ya en octubre, el registrado en dos discotecas vecinas en Murcia acabó con la vida de 13 personas.

Ambos casos se están investigando, pero han puesto sobre la mesa la eterna pregunta: ¿Por qué no se cumple la normativa?

En espera de los resultados definitivos de las pesquisas, las deficiencias detectadas se parecen un poco a las de Alcalá 20: bloqueo de las puertas de emergencia, decoración altamente inflamable, inspecciones nulas... Han sido dos incendios con importante repercusión en los medios y de los que se pueden extraer algunas lecciones. ¿Las aprenderemos?

Por último, aquellas crónicas que nadie quisiera contar y que año tras año se repiten: los menores como protagonistas involuntarios. 

Y uno de los casos saltó el 29 de marzo cuando la Guardia Civil detuvo en Colmenar Viejo (Madrid) a un matrimonio por maltratar supuestamente a sus ocho hijos de entre 4 y 14 años. Sorprendió que el progenitor fuera un médico que ejercía en el hospital Gregorio Marañón. Dicen los vecinos que los menores estaban siempre solos y que un día casi quemaron la casa. Una investigación judicial constató que los hijos malvivían en una habitación, tenían prohibido pisar el salón y eran castigados con maltrato físico o dejándoles en el patio a la intemperie. Faltaban mucho a clase. Hoy su tutela la ejerce la Comunidad de Madrid.

Y dos sucesos más muy parecidos. Uno ocurrió el 21 de febrero en Sallent (Barcelona). El otro el 19 de mayo en Oviedo. Dos hermanas de 12 años -gemelas en el primer caso, mellizas en el segundo- saltaron desde las ventanas de sus inmuebles. Desde un tercero las primeras, desde un sexto las otras. En Sallent murió una. En Oviedo las dos.