Miguel Romero

Miguel Romero


Aspadec aprende entre leyendas y relatos conquenses

20/03/2024

Cuenca tiene numerosos parajes que circundan la ciudad y que albergan recorridos históricos de tiempos pasados. La principal arteria acuífera es el río Júcar, cuyo caudal circula en riberas alternativas rodeando la ciudad colgada, dejando espacios maravillosos donde chopos, rocas, caminos y puentes dan vida a un paisaje de ensueño.
Y cuando sus aguas, verdes y tranquilas, han pasado la ciudad desde la Playa artificial, el Recreo Peral, puente de los Descalzos, Juego de Bolos, luego puente de San Antón, presa de Santiago, la Ceca, isla y antiguo barrio de la Guindalera y aflora a camino entre la Fuente del Oro y las Cañadillas se encuentra con un paraje excepcional donde arboledas, choperas, caminos y casas le delimitan en su caminar hacia ese gran Mediterráneo.
Y en ese serpentear, casi saliendo de la ciudad colgada, delimitado por la Grillera a un lado y el Cerro de la Horca al otro, encontramos un paraje llamado el Terminillo, donde artesanos del barro viven y donde el Centro de Empresas de la Diputación Provincial , allí ubicado, sirve también de límite con la sede de Aspadec Asociación nacida en un lejano 1980, sin ánimo de lucro, que intenta, desde el compromiso ético, con apoyos y oportunidades, contribuir a que cada persona con discapacidad intelectual o del desarrollo y su familia puedan realizar su proyecto de calidad de vida.
Un colectivo de chicos y chicas, excelentes, que viven con generosidad esa vida que les ha tocado, ofreciendo sentimentalismo a raudales, deseo de conocer y aprender, servirse a ellos mismos y a los demás, potenciar la utilidad como seres sociales que son, con otras capacidades tan valiosas o más y con el deseo de ser un grupo más entre todos los grupos del mundo. Generosidad y compromiso.
Y ahí, me siento maravillosamente bien, junto a ellos, compartiendo experiencias, relatando leyendas, cuentos, vivencias, ideales, proyectos de vida, haciendo Taller para recrear el espíritu, donde todos debemos de sentir la igualdad y solidaridad como premisas de vida. Por eso, son verdaderos narradores de vida, lectores y contadores de historias y todos, sin excepción, se sienten bien y hacen sentirse bien a los demás.
Un lujo conocerlos y un ideal de respeto y futuro, compartir con ellos, ese camino de vida.